lunes, 29 de agosto de 2016

Poderosa Afrodita: Pierre Bonnard


Pierre Bonnard (Fontenay-aux-Roses 1867 - Le Cannet 1947) procede de una respetable familia burguesa, su padre fue un político importante y el joven Pierre estudia en los mejores colegios. A los 20 años sin embargo decide dedicarse a la pintura, estudiando en la Académie Julian y en l'École des beaux-arts de Paris, donde hace amistad con  Vuillard; allí descubre a Monet, Degas, y Cézanne y se sentirá muy inspirado por Gauguin. 

Se adhiere temporalmente al grupo de los nabis (profetas en hebreo), grupo de amigos y jóvenes pintores que reaccionan ante el impresionismo y buscan una dirección menos empírica, más espiritual para el arte, aproximándose a una orientación simbolista. Sin embargo, tras esta breve militancia grupal, la evolución artística de Bonnard va a caminar en lo sucesivo en soledad. 

Su obra con el tiempo se reconcilia con el impresionismo, aunque no le interesan ni sus teorías sobre la percepción ni sus virtuosismos lumínicos, de hecho no suele pintar "au plein air", su pintura es una pintura de estudio, lenta, artesanal, que evoluciona en la dirección de una profundización emocional. Amigo de Rilke asume que el mundo es un ente espiritualizado y su arte busca, más que reproducir su apariencia visible, recrearla, para de algún  modo captar su espíritu. 

Decir que sigue una ruta personal no impide reconocer la deuda y las influencias que confluyen en su arte. Bonnard al fin y al cabo irrumpe en el mundo del arte en una de la edades de oro de la pintura europea: así del japonismo aprende la renuncia al modelado ilusionista de los cuerpos y a la perspectiva brunelleschiana, del impresionismo se quedará con la importancia de la luz, una paleta densa y suelta y una superficie de color vibrante, de Gauguin aprende el impacto emocional del color y su significado, Bonnard no vive en una isla. 

"Bonnard-Bonheur" pretendían insultarle los pintores de la vanguardia, airados antiburgueses y al mismo tiempo tan elitistas, criticando una cierta felicidad, un cierto decorativismo; así Picasso, preguntado por el influyente crítico Cristian Zervos si Bonnard la parecía un gran pintor, dice de él: "No es pintura lo que él hace. Nunca va más allá de su propia sensibilidad. No sabe elegir, su paleta es un popurrí de indecisión [...] No es verdaderamente un pintor moderno, obedece a la naturaleza, no la trasciende" (¡Cuánto yerran a veces también los genios!). Sin embargo, a la lectura de esta entrevista, su admirado Matisse reaccionará escribiendo: "¡Sí, lo certifico, es un gran pintor!". 

Bonnard no es bohemio, Bonnard no sucumbe ante los surrealistas, ni los fauvistas, ni ante el cubismo, ni ante ningún otro ismo. Centra en cambio su investigación en las cosas que tiene cerca, sabedor de que la poesía no hace falta ir lejos a buscarla. Pinta los paisajes que ve desde su casa, naturalezas muertas comunes: un cesto con frutas, un servicio de desayuno sobre una mesa, unas flores en un jarrón, sus desnudos hablan más del concepto de intimidad que de erotismo, el pintor retrata en infinidad de poses a su amante  Marthe, luego su esposa, en el acto de bañarse o durante el aseo cotidiano, en los coquetos y familiares gestos ante el tocador, una poesía de lo cotidiano, pero una poesía de un lirismo en absoluto banal, Bonnard redime cada uno de esos instantes. 

A partir de un apunte o de una fotografía del sujeto (será uno de los primeros pintores en utilizar la fotografía), después ante el lienzo una labor de lenta y trabajosa artesanía destila, configura, enaltece, y finalmente da a luz una obra que aporta algo nuevo, mejor, al mundo. Algo que, contra lo que afirmaban sus críticos no copia ni obedece, sino se inspira y, a modo del metalúrgico, alea, transubstancia, creando arte donde antes hubo naturaleza.






Pierre Bonnard. Vestidor con sofá rosa, 1908. Musées Royaux des Beaux-Arts de Belgique, Bruselas.





Pierre Bonnard. Desnudo en un interior, 1912-1914. National Gallery of Art, Washington.





Pierre Bonnard. Desnudo rosa con la cabeza en sombra, 1919. Musée d'Orsay, Paris.





Pierre Bonnard. El gran desnudo azul, 1924. Colección privada.





Pierre Bonnard. Desnudo en el baño, 1932. Museum of Modern Art, New York.





Pierre Bonnard. Desnudo agachado, 1923. Tate Gallery, Londres.





Pierre Bonnard. La toilette o Desnudo en rosa, 1908. Musée d'Orsay, Paris.





Pierre Bonnard. Desnudo de pie, 1920. Colección privada.





Pierre Bonnard. Desnudo rosa en la bañera, 1924. Colección privada.





Pierre Bonnard. La fuente, 1916-1917.





Pierre Bonnard. La gran bañera, 1937-1939. Colección privada.





Pierre Bonnard. Desnudo en la bañera. 1936. Musée d'Art Moderne-Centre Pompidou, Paris.





Pierre Bonnard. Bañera. 1925. Tate Gallery, Londres.





Pierre Bonnard. Desnudo en la bañera, 1925. Tate Gallery, Londres.





Pierre Bonnard. Hombre y mujer en un interior, 1898. Colección privada.





Pierre Bonnard. El hombre y la mujer, 1900.





Pierre Bonnard. El hombre y la mujer, 1900. Musée d'Orsay, Paris.





Pierre Bonnard. La siesta, 1899. National Gallery of Victoria, Australia.





Pierre Bonnard. Desnudo descansando, 1827. Colección privada.





Pierre Bonnard. Desnudo reclinado, 1909. Städlesche Kunstinstitut und Städtische Gallerie, Frankfurt.





Pierre Bonnard. Desnudo sentado, 1919. Metropolitan Museum of Art, New York.





Pierre Bonnard. Mujer en la bañera, 1914.





Pierr Bonnard. El tocador, 1908. Musée d'Orsay, Paris.




Pierre Bonnard. Desnudo de espaldas en el baño, o desnudo amarillo, 1934. Musée d'Art Moderne-Centre Pompidou, Paris





Pierre Bonnard. La chimenea, 1917. Colección privada





Hay unos cuantos vínculos interesantes sobre Bonnard, la mayor parte de cuando se hizo la exposición antológica de su obra en la Fundación MAPFRE de Madrid el año pasado. Les dejo algunos de ellos:

https://revistalafundacion.com/septiembre2015/la-muestra/

http://www.elmundo.es/cultura/2015/09/18/55fb0d9022601d5e5a8b45ae.html

http://www.abc.es/cultura/arte/20150918/abci-pierre-bonnard-fundacion-mapfre-201509172005.html



2 comentarios:

  1. Soledad, melancolía,...intimismo pictórico - ¡auténtico lirismo! - respiran las escenas cotidianas recreadas mediante la imprecisión de las líneas y al suave colorido. ¡Cuánto poesía brota de estas imágenes! Al haber comentado su amistad con Rilke, he pensado que P.Bonnard también habría hecho suya la consideración que de la obra de arte tenía el genial poeta: un inevitable producto de la necesidad, lo que explicaría el efluvio sentimental de su pintura.

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    1. Picasso le acierta cuando vincula su obra a su emotividad, en eso se liga a la concepción de Rilke de la obra de arte como inevitable producto de la necesidad, una necesidad expresiva donde el yo del creador, en diálogo con el espíritu de esa naturaleza, que es el sujeto y materia prima, produce la obra de arte como una concreción necesaria y al mismo tiempo como una especie de himno, de cántico celebratorio.

      Es una pena verdaderamente que la extraordinaria riqueza cromática de la obra de Bonnard no pueda apreciarse sino ante la propia obra en directo y que por tanto las imágenes reproducidas en papel o en internet siempre traicionen, en este caso especialmente, al original. Hay que ir al Museo d'Orsay o a la Tate a ver a Bonnard para disfrutarlo verdaderamente. En Bonnard hay un arte pictórico extraordinario, pero además hay una actitud humana y espiritual ante el mundo que es si cabe más valiosa, lo que hace a este artista, por encima de las modas, un verdadero maestro.

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