jueves, 13 de octubre de 2016

Tres miradas judías IV: Samuel Hirszenberg

Casi en los comienzos de este blog ya propuse una serie de otras tres miradas judías. En aquel momento los artistas que conocimos fueron Isidor Kaufmann, Felix Nussbaum y Abshalom Jac Lahav. A través de ellos pretendía acercarme a la realidad del pueblo de Israel en tres momentos históricos diferentes: la existencia en los Shtetl en la Europa central anterior a la Gran Guerra, el Holocausto judío provocado por los nazis y la realidad judía contemporánea.

En esta ocasión mi motivación para aproximarme de nuevo al arte judío tiene más que ver con las reflexiones que me ha provocado lo visto y oído en relación con la celebración reciente de nuestra Fiesta Nacional del 12 de octubre y el asunto de los conflictos identitarios. ¿La identidad es algo que tenemos sin más, querámoslo o no, o por el contrario es algo voluntario a lo que uno se vincula consciente y deliberadamente? ¿Existe una identidad musulmana, judía, española, catalana como algo que nos incluye nos guste o no? ¿O es algo de lo que ELEGIMOS formar parte? ¿Podríamos tener, o sentir, varias identidades a la vez? Como detesto sermonear prefiero ilustrar la cuestión mediante ejemplos y cada cual que saque sus propias conclusiones.

En esta reflexión sobre las identidades vamos a comenzar por un judío polaco que hizo de su pertenencia judía una razón de vida y la motivación de una parte importante su obra, hasta el punto de que acabó yéndose a concluir su vida en Israel. Samuel Hirszenberg (Lodz, Polonia 1865 - Jerusalén, Israel 1908) nace en un ambiente obrero y debe oponerse a los deseos paternos para estudiar bellas artes en Cracovia. De allí marcha pronto a Munich a estudiar en la Akademie der Bildenden Künste, en esta ciudad comienza a darse a conocer y marcha sin demora a la meca artística del momento, París, donde participa en alguna exposición y es galardonado con una medalla de plata. Allí continua estudios en la Academia Colarossi.

Sin encontrar con todo asidero en París, vuelve a su ciudad natal donde comienza pintando escenas de costumbrismo judío más o menos al estilo común de la época. Será algo más tarde cuando contacte emocionalmente con la doliente historia del pueblo de Israel para pintar sus grandes obras, como "El judío errante", que no obtiene la repercusión que su autor esperaba, o "Exilio", o, la mejor desde mi punto de vista, "Bandera Negra", donde ilustra de un modo intenso y dramático la realidad terrible de los pogromos contra los judíos en la Europa del Este.

Hirszenberg viajará por Italia en 1901, tras lo cual vive aún unos años en Cracovia, para finalmente, decepcionado por el antisemitismo de la sociedad europea y cada vez más identificado con el destino de su pueblo, emigrar a Israel, donde enseñará a las jóvenes generaciones en la Academia Bezalel y vivirá un período de intensa creatividad hasta su muerte en 1908.






 El Judío Errante, 1899.




 Exilio, 1904.




 La bandera Negra, 1905. (Pogromo contra los judíos)




Capr, 1901.




 Cementerio judío en Lodz, 1892.




Descanso sabático, 1894.




 La cúpula de la Roca, Jerusalén, 1908.




 Paisaje de Oriente Medio




 Escena en un jardín




 Acantilados de Capri, 1901.




 Muchacho junto a la ventana




 Retrato de árabe




 Retrato de poeta judío polaco




 Estudio




 Retrato de Dinah Hirzenberg, 1903.




 Rabino




 Escuela talmúdica




 La excomunión de Spinoza, 1907.




Retrato de dama




Muchacho vendiendo esteras




Retrato de Samuel Hirszenberg, por Olga Boznanska, 1905



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