lunes, 7 de noviembre de 2016

Venecia pintada I. El vedutismo, una Edad de Oro

La Venecia del siglo XVIII ya no es ni mucho menos la pujante ciudad comercial que mandaba a emprendedores como Marco Polo a la China, ni siquiera la que junto a España participó en Lepanto, la República Serenísima ha entrado en un lento pero imparable declive. Sin embargo, un poco como sucedió en la España del Siglo de Oro, Venecia compaginará su crisis económica con una revitalización impresionante de su vida cultural. Así a talentos de talla internacional como Rosalba Carriera, Pietro Longhi o la familia de los Tiepolo, ha de añadirse el surgimiento de un nuevo género pictórico que creará importante escuela y que tendrá en Venecia a sus representantes más destacados, el vedutismo

En italiano se llama veduta, "vista", a un cuadro o grabado que muestra un paisaje urbano, normalmente incluyendo alguno de los monumentos representativos de ese espacio urbano. Este género parece que fue "patentado" a mediados del siglo anterior por un holandés residente en Roma, Caspar van Wittel, quien debió obtener unos bonitos ingresos con este tipo de vistas panorámicas de Roma. ¿Por qué surge este género precisamente en esta época? Pues porque hay un nuevo fenómeno en auge que lo promueve: el llamado Grand Tour, un viaje, digamos que de formación cultural, que solían hacer al principio los aristócratas británicos, pero luego una vez impuesta la moda también los franceses, alemanes y rusos, por los hitos más señalados de Europa. Así este tour incluía París y algunas otras capitales europeas, pero sobre todo pasaba por Venecia, Florencia, Roma, y concluía en Nápoles. 

Esta especie de Erasmus de los jóvenes nobles europeos contribuyó enormemente a crear un civilización europea más homogénea y cosmopolita, por lo menos entre las élites, pero más directamente este novedoso turismo llenó las arcas de algunas ciudades ahora en decadencia, como Venecia. Al abrigo del turismo y de su búsqueda de recuerdos o souvenirs del gran viaje toda una generación de pintores se construirá una carrera profesional promocionando los rincones pintorescos de una de las ciudades más bellas del mundo.

Así en nuestro recorrido por esta edad de oro del vedutismo, comenzamos nuestro recorrido con un pintor nacido en Udine, Luca Carlevarijs (Udine 1663 - Venecia 1730), que estudió con van Wittel y captó pronto las posibilidades artísticas y económicas de este nuevo género pictórico. Asentado en Venecia será el maestro de Giovanni Antonio Canal "Canaletto" (Venecia 1697 - ibid. 1768), hijo de un famoso escenógrafo, quien tras viajar a Roma con su padre a montar la escenografía de una ópera de Scarlatti, conoce allí a otro famoso pintor de paisajes urbanos Giovanni Pannini, que le animará a emprender su camino como pintor, carrera que comienza a las órdenes primero de Carlevarijs y continua pronto como maestro independiente. 

Canaletto tuvo un extraordinario éxito, sobre todo entre la clientela inglesa, hasta el punto de que marchó a Inglaterra unos años en lo que más que viaje fue una apoteosis de encargos. Aún hoy en día su obra sigue estando muy bien representada en las colecciones particulares de todo millonario que se precie de amar la pintura. Verdaderamente los cuadros de Canaletto son muy bonitos, uno desea tenerlos, disfrutarlos, son detallados, exactos, luminosos, un lujo por desgracia al alcance de muy pocos. 

Donde hay negocio surge la competencia y por muy bueno que fuera Canaletto no podía dar abasto a todos los encargos. Hoy conocemos además a otros pintores vedutistas, cuya obra alcanza unos estándares de calidad extraordinarios. El primero de ellos, casi contemporáneo de Canaletto, es Michele Marieschi (Venecia 1696 - ibid. 1743), de estilo bastante parecido a su competidor, si bien Marieschi gusta a veces de mostrar perspectivas algo más audaces y encuadres menos previsibles. Perteneciente a una generación más joven, Francesco Guardi (Venecia 1712 - ibid. 1793) absorbe otras influencias que lo conducen en la dirección de un dibujo algo más abocetado, un uso de una pincelada más suelta, más en la línea del rococó, y un uso del color más intenso y dramático que las soleadas vistas de Canaletto. En su época no acabó de ser bien comprendido y no tuvo tanto éxito como el maestro, pero su manera soñadora y melancólica le atrajo la admiración de la generación siguiente, los románticos. 

Un miembro un poco epigonal de este movimiento será el sobrino de Canaletto, Bernardo Bellotto (Venecia 1721 - Varsovia 1780), que a veces incluso usó el mismo sobrenombre de su tío y que imita, por lo menos al principio de su carrera, bastante el estilo de éste, hasta el punto de haber creado auténticos problemas de atribución de algunas obras. Bellotto viajó por muchas cortes europeas y a su pincel debemos inestimables vistas urbanas de Dresde, Varsovia, Turín, Londres y un largo etcétera. Murió en Varsovia y con él concluye la edad de oro del vedutismo veneciano. El final del siglo XVIII trae la Revolución Francesa y ésta crea un mundo nuevo, con estéticas y modos artísticos nuevos y la veduta deja paso a otros temas más "comprometidos".





Luca Carlevarijs. El Bucintoro partiendo del Bacino di San Marco, 1710. P. Getty Museum, Malibú.




Luca Carlevarijs. El Molo mirando hacia el Palacio del Duce, 1710. Museo del Hermitage, San Petersburgo.




Luca Carlevarijs. Piazza San Marco, 1709. Metropolitan Museum of Art, New York.




Luca Carlevarijs. El puente para la fiesta de la Madonna della Salute, 1720. Wadsworth Atheneum, Hartford.




Giovanni Antonio Canal "Canaletto". El Molo hacia la Riva degli Schiavoni, 1738. Civico Museo d'Arte Antica, Castello Sforzesco, Milán.




Giovanni Antonio Canal "Canaletto". Fiesta di San Rocco, 1735. National Gallery, Londres.




Giovanni Antonio Canal "Canaletto". El Campo di Rialto, 1758-63. Staatliche Museen, Berlin.




Giovanni Antonio Canal "Canaletto". Santa Maria della Salute desde el Gran Canal. Gemälde Galerie, Berlin.




Giovanni Antonio Canal "Canaletto". El Gran Canal y la Iglesia della Salute, 1730. Museum of Fine Arts, Houston.




Giovanni Antonio Canal "Canaletto". Piazza San Marco con la Basílica, 1730. Fogg Art Museum, Harvard University, Cambridge.




Michele Marieschi. Entrada al Gran Canal con la Iglesia della Salute, 1735-40. Musée du Louvre, París.




Michele Marieschi. Santa Maria della Salute, 1739-40. Colección privada.




Michele Marieschi. El puente de Rialto desde la Riva del Vin, c. 1740. Museo del Hermitage, San Petersburgo.




Michele Marieschi. Vista de Piazza San Marco con salida en Pozzetta del Dogo Pietro Grimani, 1741. Colección privada.




Francesco Guardi. Procesión nocturna en Piazza San Marco, 1758. Ashmolean Museum, Oxford.




Francesco Guardi.Vista del Gran Canal hacia Rialto. Londres, colección privada.




Francesco Guardi. El puente de tres arcos de Cannaregio, 1765-70. National Gallery of Art, Washington DC.




Francesco Guardi. El Gran Canal con el Palazzo Bembo, 1768. Getty Center, L. A.




Francesco Guardi. El Bacino di San Marco con el Bucintoro el día de la Ascensión, 1780-93- Staaten Museum for Kunst, National Gallery of Denmark.




Bernardo Bellotto. Campo dei Santi Giovanni e Paolo, 1743-47. National Gallery of Art, Washington DC.




Bernardo Bellotto. Vista del Gran Canal y la Aduana, c. 1743. Getty Center, L. A.



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2 comentarios:

  1. La minuciosidad arquitectónica y topográfica reflejada en estas maravillosas vistas, embaladas en un acertado cromatismo, en ocasiones logrado mediante el contraste de matices verdosos y azulados que trazan una frontera visual entre mar y cielo, hacen de esta entrada un exhaustivo reportaje de la Venecia dieciochesca. Supongo que la inmensidad de la realidad captada será proporcional al tamaño de los lienzos, por lo que la contemplación en directo de este sereno viaje al pasado debe de ser un auténtico viaje al Nirvana.

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    1. En general sí que suelen ser unos lienzos de grandes formatos, siempre me ha llamado la atención que, sobre todo los Canaetto, pero no sólo, suelen formar una parte privilegiada de las colecciones privadas de los ricos, como la Thyssen, la Gulbenkian, la colección Abelló, la Getty, la Wallace collection, el museo Cognac-Jay, el Nissim de Camondo, etc, es como si en cierta época hubiese formado parte de un "buen gusto" estándard de los ricos y poderosos de este mundo, aunque si te digo la verdad los comprendo, si yo tuviese el dinero que hace falta para poseer un Canaletto me lo compraría sin dudarlo ni un poquito, son muy bonitos, son esa clase de pinturas que te da gusto ver en tu salón y que te alegran el día.

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