viernes, 11 de noviembre de 2016

Venecia pintada III. El desembarco impresionista


VENECIA

Allí Venecia en el otoño adriático
su veronés veneno verdeante,
su carnaval mojado desparrama,
reparte entre las manos del viajero
camisetas rayadas, bucentauros,
palomas ciprias hacia San Giorgio.
Llegan todos ansiosos: kodak, planos,
¡oh Venecia!,
tarjetas del albergo Paganelli.
Oros líquidos caen de los bulbos hinchados,
de las cúpulas tensas,
la corrupción nos acerca entre tus brazos náyades.
Chorreantes caballos patalean agónicos
los desteñidos bronces. Suena el tiempo
y te hundes, Venecia,
erizada de escamas como un reptil heráldico,
nos hundimos contigo en tu estancado páramo,

en ligeros pecados como música o lluvia,
frutales azafates donde bichean los vermes.
Se abrazan los tetrarcas en el pórfido,
presta la espada a la erosión del beso,
a la campana virgen del diácono.
Y te vuelves al mar, tu padre incestuoso
que te posee abierta, a la costumbre,
pintada actriz que sabe que el amor es moneda fugitiva,
vieja opulenta que fuiste Serenísima,
madre de usuras y mercaderías,
en tu diván de légamo y recuerdo.
Vuelves al mar. Por la Laguna Muerta
el cementerio flota como un ahogado oscuro,
barcazas de difuntos al olvido,
riada de sollozos alejándose:
Lord Byron, corazón de cornalina,
indumentos gofrados de Fortuny,
laureles dannunzianos,
rojas gemas al cuello de Desdémona,
Ana Karenina y su pamela paja
—niebla al fragor de la locomotora—:
«Usted puede arrastrar mi nombre por el lodo.»
Arrástranos contigo, cortesana del agua,
sueltos los ceñidores, los secretos,
cloacas engullendo últimas resistencias,
carmíneas lumbrerías del deseo.
Rige la podredumbre carnal con tu tridente,
caduceo florido, muslo, armiño encharcado,
mientras tus muros caen al liquen de los labios,
góticas cresterías hacia el fondo,
hacia el silencio, lecho, adormidera,
a tu fango de hastío y de sabiduría,
a tu esplendente fin inexorable,
Venecia


         Pablo García Baena. Antes que el tiempo acabe, 1978.





No quería despedir esta trilogía dedicada a Venecia sin incluir el poema de nuestro gran poeta cordobés Pablo García Baena, que me parece que resume todo lo que intuitiva y emocionalmente asociamos a esta incomparable ciudad. 

En esta tercera y última entrega me referiré a los impresionistas. Situémonos: 1870 un joven Claude Monet (París 1840 - Giverny 1926) viaja a Londres para evitar ser reclutado en la Guerra franco-prusiana y con él viaja su amigo Camille Pissarro. En la capital del Támesis estos dos amigos inquietos que buscan renovar el arte de la pintura y están todavía tanteando y explorando, se encuentran con la obra de Turner. Esta es una experiencia formativa de primer orden para ambos creadores, por primera vez contemplan ante sí lo que podría llegar a ser el arte moderno, cómo pintar sin ser esclavo del dibujo, cómo pintar la luz. Posteriormente cada uno de ellos elaborará su propio modo de hacer una pintura moderna, o lo que ellos entendían por tal, pero la experiencia Turner será decisiva en su formación como artistas.

Monet no viajará a Venecia hasta mucho más tarde (1908) ya en la madurez creativa y personal y por ello en su visión de la ciudad incorpora todo lo aprendido durante décadas de experimentación, son estos unos cuadros sabios, reflexivos, casi un legado a la posteridad de un pintor consciente de su trascendencia. Las dos obras de Pierre-Auguste Renoir (Limoges 1841 - Cagnes sur-Mer 1919) en cambio son mucho más tempranas y, aunque yo no soy precisamente un fan de este pintor, me parecen dos joyas que merecían estar en esta selección.

Más me interesan en cambio las obras de otros dos pintores post-impresionistas, Herni Martin (Toulouse 1860 - Labastide-du-Vert 1943) y Henri Le Sidaner (Port Louis, Isla Mauricio 1862 - Versailles 1939), ambos incorporan el lenguaje impresionista que desarrollan cada uno con sus matizaciones y ambos han recibido un trato frío, a veces incluso desdeñoso, de la crítica, sin embargo sus pintura venecianas, llenas de colorido y de magia y en cierto modo muy complementarias entre sí me parece que reconcilian a cualquier amante del arte con estos autores. 

Finalmente me han gustado muchísimo las pintura venecianas del creador del divisionismo, Paul Signac (París 1863 - ibid. 1935), que recrea una Venecia colorista, alegre y moderna, obras que, si bien le vinculan aún como epígono del impresionismo, apuntan ya hacia otros derroteros creativos, en sus pinceladas-teselas la imagen formada es cada vez más irrelevante si se parece o no al modelo y la atención se centra más en la textura del cuadro y su colorido que en lo representado, la abstracción aún no ha llegado pero se está preparando su advenimiento.

Espero que les haya gustado este recorrido por la Venecia pintada y sus visiones e interpretaciones tanto como me ha gustado a mí. Muchas gracias




Claude Monet. El Palazzo Ducale visto desde San Giorgio Maggiore, 1908. Metropolitan Museum of Art, New york.




Claude Monet. El Pallazzo Ducale, 1908. Brooklyn Museum, New York.




Claude Monet. El Palazzo Ducale, 1908. Colección privada




Claude Monet. Palazzo da Mula, Venecia, 1908. National Gallery of Art, Washington.




Claude Monet. Palazzo Dario, 1908. Art Institute, Chicago.




Claude Monet. El Gran Canal en Venecia, 1908. Museum of Fine Arts, Boston.




Claude Monet. El Gran Canal en Venecia, 1908. Fine Arts Museum of San Francisco.




Pierre-Auguste Renoir. El Palazzo Ducale de Venecia, 1881. Sterling and Francine Clark Art Institute, Williamstown.




Pierre-Auguste Renoir. Piazza San Marco en Venecia, 1881. Institute of Arts, Minneapolis.




Henri Martin. Canal en Venecia. Colección privada.




Henri Martin. Góndolas en el Gran Canal de Venecia, 1909.




Henri Martin. El Gran Canal, Venecia, 1910. The National Museum of Western Art, Tokio.




Henri Martin. Vista de la Salute, Venecia.




Henri Martin. Vista de un palacio en Venecia, 1910. Colección privada.




Henri Le Sidaner. La Salute, matin d'hiver, 1907. Colección privada.




Henri Le Sidaner. La Serenata, c. 1907. Paul G. Allen Family Collection.




Henri Le Sidaner. El palacio rojo, Venecia, 1907. Colección privada.




Henri Le Sidaner. El Palacio Ducal, Venecia, 1915.




Paul Signac. La nube rosa, 1909. Albertina, Viena.




Paul Signac. Gran Canal, Venecia, 1905. Toledo Museum of Art, Ohio.




Paul Signac.Venecia, La Salute verde, 1908. Colección privada.




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