miércoles, 27 de abril de 2016

Llanto sobre Nueva York


"Levantóse Jonás y fuese a Nínive, según la orden de Yavé. Era Nínive una ciudad grande sobremanera, de tres días de andadura. Comenzó Jonás a penetrar en la ciudad camino de un día y pregonaba diciendo: De aquí a cuarenta días, Nínive será destruida."

Jonás, 3, 3-4.




Frederik Childe Hassam




Frederik Childe Hassam 




 Frederik Childe Hassam




 Frederik Childe Hassam 



Nueva York es una roca que baja rodando por la frente 
del mundo. Su sonido en tu traje, en el mío: sus chispas
tiznan tus miembros y los míos... Podría ver el final, pero
¿cómo convencer al tiempo para que deje de durar hasta
entonces? Cúmplase ya nuestra hora.
Y que flote el tiempo en el agua de esta ecuación:

NUEVA YORK + NUEVA YORK = La tumba o cualquier
cosa que venga de la tumba.
NUEVA YORK - NUEVA YORK = El sol.

Adonis. Epitafio para Nueva York.
 Traducción Federico Arbós.



 Christopher R. W. Nevinson




 Christopher R. W. Nevinson




¡Ah, Nueva York, mujer sentada en el arco del viento!
Forma más difusa que el átomo.
Punto que se precipita en el vacío de los números.
Con una pierna en el cielo y otra en el agua. 

Adonis. Epitafio para Nueva York.
 Traducción Federico Arbós.



 Lyonel Feininger




 Lyonel Feininger




 Lyonel Feininger




La aurora de Nueva Yok tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas 
que chapotean las aguas podridas.
La aurora de Nueva Yok gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.
La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque alli no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.
Los primeros que salen comprenden con sus huesos 
que no habrá paraíso ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.
La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.


Federico García Lorca. Poeta en Nueva York.




 Kim Cogan




 Kim Cogan




Kim Cogan



NUEVA YORK
mujer, estatua de mujer
que alza en una mano un harapo llamado libertad,
una hoja de papel que llamamos historia,
mientras con la otra estrangula a una niña
cuyo nombre es Tierra.

Adonis. Epitafio para Nueva York.
 Traducción Federico Arbós.



 Georgia O'Keeffe




  Georgia O'Keeffe




  Georgia O'Keeffe




  Georgia O'Keeffe




Georgia O'Keeffe



Salí de Nueva York como de un lecho:
la mujer es una estrella apagada
y la yacija se rompe como árboles sin espacio,
aire renqueante,
cruz que no recuerda las espinas

Adonis. Epitafio para Nueva York.
 Traducción Federico Arbós.



viernes, 22 de abril de 2016

Don Quijote, grabado por William Strang

Hablando consigo mismo don Quijote ya en los primeros instantes de su aventura, el día de su primera salida, se decía unas razones que han resultado más proféticas de lo que su autor, Miguel de Cervantes, hubiese podido imaginar ni en sus sueños más halagüeños: "Dichosa la edad y siglo dichoso aquel adonde saldrán a la luz las famosas hazañas mías, dignas de entallarse en bronces, esculpirse en mármoles y pintarse en tablas, para memoria en lo futuro". En efecto las hazañas y hechos del hidalgo manchego han sido una y mil veces desde entonces entalladas en bronces, pintadas en tablas y, cómo no, también grabadas sobre papel. 

Mi modesto homenaje este año a la inmortal obra de Don Quijote de la Mancha y a su autor, de cuya muerte se cumplen ahora los 400 años, toda una efeméride, consiste en traer aquí un conjunto de grabados maravillosos de un autor británico, escocés para más señas, poco conocido por estas tierras, llamado William Strang

Debo reconocer que yo mismo acabo de descubrir esta extraordinaria obra que me ha dejado admirado por la calidad de los grabados, pero además por otra característica que ustedes, que tienen buen ojo para estas cosas, descubrirán enseguida: Strang es un extraordinario grabador que siente una fuerte devoción por sus maestros e inspiradores, así en sus grabados se puede percibir claramente en ocasiones la influencia de Rembrandt (el grabado del cabrero), o del Goya de los Caprichos (el mozo del campesino), a veces uno ve a Velázquez (la duquesa, después de los yangüeses), a veces es William Blake el que asoma, a veces Daumier, Millet, a veces Tiziano... 

Sus contemporáneos, que eran unos criticones, y como siempre estaban menos prestos a reconocer el mérito que aquellos que, pasado el tiempo ya no nos sentimos amenazados por la competencia y podemos ser más generosos, decían que Strang no tenía un estilo propio, que era un camaleón que se pintaba del color de la rama que lo albergaba. Nosotros postmodernos, que usamos con frecuencia la cita del arte clásico, que consideramos todo el patrimonio del arte, desde el neolítico hasta las vanguardias, como un inmenso repertorio en el que rebuscar para nuestros propósitos y reutilizar a voluntad, podemos muy bien entender a William Strang y leer sus aproximaciones como homenajes a sus pintores o grabadores favoritos. 

Pero sobre todo nos sentimos obligados a rendir homenaje a un grabador excepcional que merece estar, junto con la obra de Gustave Doré, en primera línea de aquellos que más han contribuido al fijar el imaginario quijotesco entre los lectores. Benditos grabadores que han confrontado sus imágenes visibles a las que nuestra imaginación se iba formando mientras leíamos los textos literarios, gracias a sus buriles hemos visto al volver la página cómo las aspas del molino elevaban a Don Quijote, la apariencia de la simpar Dulcinea del Toboso, a Sancho manteado en la venta o el mismísimo retablo de Maese Pedro.

William Strang (Dumbarton, Escocia 1859 - Londres 1921), procedente de una familia de empresarios de astilleros, decide no seguir el negocio familiar e ingresa en la Slade School de Londres en 1876, donde estudia con Edward Poynter y Alphonse Legros, fue uno de los fundadores de la Royal Society of Painter-Etchers y sus trabajos fueron parte de la exposición inaugural de esta sociedad. A lo largo de su carrera producirá más de 700 grabados y en este terreno tuvo un gran éxito de público y una excelente acogida de la crítica. Uno de sus grabados, "The Plough", de 1899, fue descrito como "uno de los grabados más grandes jamás realizados (Binyon 1906). Su obra pictórica tuvo buena acogida en su tiempo, si bien hoy es poco conocida. Su arte se adscribe al realismo y se encuadra siempre en una corriente voluntaria y deliberadamente clasicista.





Frontispicio, Miguel de Cervantes





Las mozas de la venta.





El mozo del campesino





La locura de Don Quijote





La segunda salida





Aventura de los molinos





Lucha con los yangüeses





Después de los yangüeses





Mari Tornes





Sancho manteado en la venta





Sancho y los dientes




Don Quijote y los galeotes





El cabrero





Dulcinea del Toboso











El Caballero de los Espejos





El león





El mono





La duquesa





Clavileño





Sancho gobernador en la ínsula de Barataria





Sancho disciplinándose





Muerte de Don Quijote




Para conocer más sobre la vida y obra de este pintor y grabador escocés les recomiendo este vínculo, en inglés, of course: http://1890s.ca/HTML/strang_bio.html


martes, 12 de abril de 2016

HOMENAJES I: Dialogando con Las Meninas

Las Meninas de Velázquez, más allá o además de su belleza formal, de la naturalidad que trasmite este aparentemente casual retrato cortesano, contiene muchas lecciones que ningún pintor dejaría de intentar aprender: Una perspectiva muy estudiada y más compleja de lo que aparenta demuestra que Velázquez no desdeña en absoluto el estudio geométrico de la composición, su manejo de la luz y la sombra evidencia la asimilación de la herencia caravaggista, su diferente modelado de las figuras, además de superar el sfumatto de Leonardo, lo lleva más allá y muestra su comprensión sobre los mecanismos de percepción que tiene el ojo humano y cómo éste discrimina la información relevante, finalmente su juego de espejos, el ser una obra que representa del hecho de representar, nos lo acerca a las preocupaciones de los hombres del barroco y sus inquietudes metalingüísticas: al igual que Shakespeare nos propone el teatro dentro del teatro, Velázquez nos propone a su vez una obra que trata de la pintura dentro de la pintura. Como se puede ver muchos temas que a cualquier pintor le tienen que interesar, como implicado en el arte de representar, y por tanto Las Meninas es una obra predestinada a llamar la atención de los pintores. 

Además de estas consideraciones un poco técnicas, Velázquez en general, pero Las Meninas muy en especial, tienen un valor icónico para la cultura y el arte españoles, por lo que cualquier pintor español, antes o después, se ve un poco obligado a enfrentarse a Velázquez y lo que éste representa, para aceptar su legado, para polemizar, o aunque sólo sea para tomar postura ante él. Es por ello que todos los grandes de la pintura española han tenido sus encuentros, a veces encontronazos, con Velázquez. En esta entrada vamos a ocuparnos de esos diálogos con Las Meninas.


Diego Rodríguez de Silva y Velázquez. Las Meninas, 1656. Óleo sobre lienzo (318 x 276 cm). Museo Nacional del Prado, Madrid.





1. Pablo Picasso


Pablo Picasso trabajó muy intensamente durante el verano-otoño de 1957 en su casa de Cannes en una serie de obras que recrean, interpretan y proponen variaciones, a modo de las variaciones musicales, entorno a la obra de Las Meninas. Durante este período crea un total de 58 obras de distintos tamaños, técnicas y soportes, que hoy se exponen en el Museu Picasso de Barcelona gracias a una cesión de la colección completa por el propio autor en 1968. Una de las claves de su modo de trabajo y de sus intenciones pueden extraerse de unas frases dichas por Picasso a su amigo Jaime Sabartés " Si uno se pusiese a copiar Las Meninas totalmente de buena fe, al llegar a cierto punto y si el que las copiara fuera yo, diría: ¿Y si pusiera esta un poquito más a la derecha o a la izquierda? Yo probaría a hacerlo a mi manera, olvidándome de Velázquez. La prueba me llevaría seguro a modificar la luz o a cambiarla, con motivo de haber cambiado de lugar algún personaje. Así, poco a poco, iría pintando unas Meninas que serían detestables para el copista de oficio, pero serían mis Meninas." De este modo Picasso pinta unas Meninas a su manera, recordando a medias y a medias olvidándose de las Meninas de Velázquez, para poner a cambio todo lo que Picasso sabe y ha aprendido del cubismo, de la pintura francesa que tanto le gustaba, de su amigo Matisse... para construir unas Meninas del siglo XX pasadas por las vanguardias y por su propia avasalladora personalidad.


 Pablo Picasso. Boceto para Las Meninas, 1957. Lápiz azul sobre papel. Museu Picasso, Barcelona.

Pablo Picasso. Las Meninas, 1957. Óleo sobre tela. Museu Picasso, Barcelona.

 Pablo Picasso. Las Meninas, 1957. Óleo sobre tela. Museu Picasso, Barcelona.

 Pablo Picasso. Las Meninas, 1957. Óleo sobre tela. Museu Picasso, Barcelona.

Pablo Picasso. Las Meninas, 1957. Óleo sobre tela. Museu Picasso, Barcelona.




2. El Equipo Crónica


Los pintores Manolo Valdés y Rafael Solbes forman el Equipo Crónica, que funcionará desde 1964 a 1981. Abandonando el informalismo que en ese momento era hegemónico en España, adoptan el arte pop como herramienta para crear una pintura marcadamente social. Desdeñan la visión del arte como la expresión de la subjetividad del artista y postulan que debe ser una herramienta de crítica de lo que sucede a su alrededor. El pop, el primer movimiento netamente postmoderno, que en EEUU ha estado caracterizado sobre todo por la ironía, pero se ha mostrado a veces un tanto frívolo en sus planteamientos, en manos del Equipo Crónica se convierte en un instrumento afilado, la cita de la pintura clásica va a servir a su propósito por su carácter emblemático y reconocible por toda la sociedad. En este sentido Velázquez era inevitable, por lo icónico de toda su obra en la cultura española y porque sus obras, destinadas a proyectar los valores de la clase dirigente, se avienen a la perfección con su propósito crítico de los valores de la clase dirigente del momento, o sea, del franquismo, su autoritarismo y su utopía desarrollista. Al mismo tiempo, en una sociedad regida por una dictadura, toda crítica debe ser velada, no directa, si quiere sortear la censura, por lo que la cita de Velázquez es su modo de velar y a la vez universalizar el alcance de su crítica. Así colocan a Las Meninas en entornos kitsch de clase media de los 60, una sala de estar, un chalet y su mobiliario playero, o ponen en el salón del Alcázar de las Meninas a la policía. Una imagen, sobre todo en este caso, vale más que mil palabras.

 Manolo Valdés y Rafael Solbes (Equipo Crónica). La Salita, 1970.

 Manolo Valdés y Rafael Solbes (Equipo Crónica). El Recinte II. Serie: Policía y cultura, 1971.

 Manolo Valdés y Rafael Solbes (Equipo Crónica). Las Meninas en el chalet, 1969. Serie: La recuperación.

 Manolo Valdés y Rafael Solbes (Equipo Crónica). Sin título, 1971.




3. Ramón Gaya


Si los miembros del Equipo Crónica desdeñaban el arte como expresión de la subjetividad del artista, para Ramón Gaya en cambio el arte es una fe, un destino, un asidero para construir el sentido de la vida. Su obra tiene mucho, muchísimo de personal, de íntimo, de artesanal en el buen sentido de la palabra. Su identificación con el arte le lleva a connotar las obras de los maestros del pasado como las fotografías de familia donde uno se reconoce a sí mismo por medio de los suyos. Así Ramón Gaya desde su viajero exilio homenajea a Velázquez y lo pinta una y otra vez porque encontrarse con Velázquez es encontrarse con un viejo amigo, reencontrarse con su propia condición de artista, reivindicarla, reivindicar el poder redentor de la belleza, proponer al artista como ese ser que, como el pájaro solo en la arboleda, entona su cántico y convierte la tarde en un momento mágico.


Ramón Gaya. Homenaje a Velázquez, Las Meninas, 1996. Óleo sobre lienzo. Museo Ramón Gaya, Murcia.

Ramón Gaya. Homenaje a Velázquez. Óleo sobre lienzo.

Ramón Gaya. Pequeño homenaje a Las Meninas.   Ramón Gaya. De Las Meninas, óleo sobre lienzo, 1981.





4. Salvador Dalí


Dalí en España no tiene aún todo el reconocimiento que su prolífico e inteligente arte se merece. Los norteamericanos en cambio lo idolatran y llenan cada año las salas de su teatro-museo de Figueres o su casa-museo de Cadaqués. La obra de Dalí, como su propia persona, tiene mucho de teatralidad bien administrada, quiero decir, administrada con una cabeza muy fría y unos conocimientos técnicos impresionantes, sus obras pueden o no gustar, sobre todo a aquellos a quienes esa teatralidad les distancie o no les conmueva, es un arte, creo, más hecho para el intelecto que para el corazón, pero un arte excelso. Así lo muestran sus dos interpretaciones sobre Velázquez y sus Meninas, donde la cita, la reflexión sobre el acto de la representación desvelan un posicionamiento estético muy particular.


 Salvador Dalí. Las Meninas (Obra estereoscópica), 1975-76. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

 Salvador Dalí. Velázquez pintando a la Infanta Margarita con las luces y sombras de su propia gloria, 1958.






5. Velázquez y el mundo


Los pintores extranjeros que han venido a España o por diversos motivos han tenido contacto con la pintura española han tomado tambien posiciones respecto a Velázquez, si bien, al desarrollar su trabajo en otras coordenadas culturales no tienen que "matar al padre", al estilo freudiano, y pueden sentirse libres de asimilar en parte sus lecciones sin confrontarlo directamente. Así vemos homenajes como el de Courbet en su Taller del artista, o citas encubiertas, como en el retrato de Singer Sargent, o en el autorretrato de Arikha, o incluso reflexiones sobre el consumo del arte y su función social en la fotografía de Thomas Struth.

 Gustave Courbet. L'Atelier du peintre, 1855. Musée d'Orsay, Paris.

John Singer Sargent. The Daughters of Edward Darley Boit, 1882. Museum of Fine Arts, Boston.

 Avigdor Arikha. Espejo en el estudio, 1987.

 Thomas Struth. Las Meninas de Velázquez, Museo del Prado. Museum Photographs, 2005



ENLACES RECOMENDADOS:

Sobre el Equipo Crónica:
http://arelarte.blogspot.com.es/2015/02/equipo-cronica-etica-y-estetica.html

Sobre Las Meninas de Velázquez y Picasso:
http://josbiarbi.blogspot.com.es/2014/03/arte-sobre-las-meninas-de-pablo-picasso.html

Sobre la obra de Ramón Gaya:
http://papelesdedoncogito.blogspot.com.es/2013/11/juan-pedro-quinonero-sobre-ramon-gaya.html

Para ver TODO lo que se ha pintado entorno a Las Meninas, exhaustivo:
http://www.flickriver.com/photos/centralasian/sets/72157625463488910/