jueves, 23 de junio de 2016

El mundo en una caja... de lápices: Alexander Yakovlev


Alexander Evgenievich Yakovlev (San Petersburgo 1887 - París 1938) es un fruto consumado de ese raro y exquisito fenómeno cultural que se produjo en Rusia en las postrimerías del siglo XIX, de ese grupo social situado entre la nobleza y el pueblo, al que se llamó con el nombre de intelligentsia, una clase de intelectuales, artistas y emprendedores, provenientes de la burguesía, que ni encontraban su acomodo en la estamental sociedad zarista, ni consiguieron sobrevivir a la rígida dictadura del proletariado de la URSS. 

Sin embargo, durante un  breve lapso de tiempo que abarca desde mediados del siglo XIX hasta la segunda década del XX aproximadamente, Rusia consiguió producir una extraordinaria efervescencia cultural y artística: escritores como Turguéniev, Tolstói, Chejov o Dostoyevski, músicos como Tchaikovsky, Borodin, Mussorgsky o Rimski-Kórsakov, artistas plásticos como Iván Shishkin, Iliá Repin, Levitán, Aivazovsky o Kustódiev, la edad de oro del ballet ruso con Ana Pavlova, etc. Este florecimiento será breve, la llegada del régimen soviético, pese a sus deseos de apropiarse de la cultura como una arma de propaganda, ahogará rápidamente la raíz de la creatividad cultural al suprimir cualquier resquicio de libertad. El suicidio de Mayakovski será el tañido fúnebre de la intelligentsia rusa.

Decía que Alexander Yakovlev es un hijo prototípico de este particular ambiente, juzguen ustedes si no: Su padre, ingeniero militar, es el inventor del primer motor de combustión interna ruso y un empresario de éxito, su madre la primera mujer doctora en Matemáticas de su país, su hermana Sandra será una famosa cantante de ópera y su hermano es arquitecto. 

Alexander salió pintor, o más bien dibujante. Desde sus comienzos dibuja con entusiasmo y demuestra un talento extraordinario que asombra a sus maestros y al público. También es un hombre cosmopolita, un ciudadano del mundo, que, mucho antes de tener que hacerlo a la fuerza, ya viajaba por vocación fuera de su patria, y así entre 1913 y 1915 recorre Italia y España, apenas vuelve a San Petersburgo con el tiempo justo para acogerse a una beca de estudios en el lejano Oriente para viajar, entre 1917 y 1919, por Mongolia, China y Japón. De ahí marchará a París donde ya se ha instalado su familia, y obtiene la nacionalidad francesa, en 1924 consigue apuntarse a una expedición organizada por Citröen al Sáhara y el África negra francesa. Aún en 1931 se reenganchará a otra expedición promovida por el mismo patrocinador por Siria, Afganistán, Irán y de nuevo Mongolia y China. A mediados de los años 30 trabaja en Boston, simultaneando estancias en Capri y París, donde muere prematuramente en 1938.

Antes de que el auge de la fotografía o revistas como National Geographic trajesen hasta nuestras casas los rostros, entornos y atuendos de los muchos pueblos nativos que habitan el planeta, Yakovlev, armado sólo con una caja de lápices, un talento extraordinario para el dibujo y una curiosidad humana universal, había ya recorrido el mundo ilustrando todo lo que veía, dejándose inspirar por los diferentes rostros, aspectos, razas y modos de vida de tantos exóticos países, para mostrarnos en sus dibujos a ese ser tan diverso, tan frágil y a la vez tan bello, tan amable o tan destructivo en ocasiones, pero siempre tan adaptable a todo clima o lugar, tan resiliente a toda catástrofe, ese ser humano, nuestro hermano, tan igual, tan extraño.

Los seres que se asoman a la página de Alexander Yakovlev, dejan algo de su impronta en el rastro del lápiz que amorosamente los ha dibujado, desde ella nos miran y nos interpelan, y nosotros los comprendemos porque, detalles aparte, somos todos familia, la gran familia humana.











































































































































































viernes, 17 de junio de 2016

Cocina extrema: Cariño, ¡He cocinado a los niños!

Me encanta la mitología, cualquier mitología, pero en especial la mitología griega. Uno de los motivos por los que me gusta es que es una especie de máquina de reciclar historias, historias procedentes en ocasiones del cuento folklórico, otras veces relatos religiosos sobre la creación, en ocasiones etiologías que justifican costumbres y rituales, hasta elaboradas narraciones literarias de intriga, amor o heroísmo, o incluso fábulas con moraleja. De todo se puede encontrar en el crisol de la mitología.

Un hecho que es muy característico del relato mitológico es la repetición de ciertos motivos, motivos que según el contexto narrativo en que se situan pueden adquirir diferentes significados cada vez. Uno de estos motivos que siempre me ha impresionado tiene por tema el canibalismo: alguien trocea y cocina a uno o más niños y se los da a comer a un invitado, por supuesto ignorante del tipo de guisado que está a punto de comer. ¿Una muestra de barbarie y salvajismo? ¿Recuerdos de algún sacrificio humano antiquísimo? ¿Una metáfora? ¿Qué significa este motivo? Vamos con algunas historias y veamos qué sacamos en claro.





TÁNTALO

Gioacchino Assereto.Tántalo.

Tántalo es un hijo de Zeus y Pluto, rey de Frigia, o de Lidia, como Midas. De él sabemos que tenía una gran familiaridad con los dioses olímpicos, hasta el punto de que estos le invitaron a banquetear con ellos en el Olimpo, siendo acusado después de haber revelado los secretos que había visto y oído en semejante banquete y de haber incluso robado la ambrosía, un personaje de la talla y el tipo de Prometeo. En una ocasión fueron los dioses quienes vinieron a comer a casa de Tántalo y éste les sirvió a su hijo Pélope troceado y guisado como plato principal. Se dice que los dioses conocieron el engaño y se abstuvieron de comerse a Pélope; sólo Démeter, que estaba hambrienta, se zampó la paletilla y luego los dioses tuvieron que recomponerlo poniéndole un omóplato de marfil. Recompuesto y mejorado el joven llegó a ser raptado por Posidón y convertido en su amante y todavía llegará a dar mucho que hablar. Por esta y otras hazañas semejantes Tántalo es uno de los castigados célebres en el Hades: eternamente atormentado de hambre y de sed, pues está colocado bajo un árbol cuyas frutas se elevan cada vez que quiere alcanzarlas, y bajo su cintura hay agua que desaparece cada vez que ansía beber.





LICAÓN

Pieter Paul Rubens. Licaón. Museo Nacional del Prado

Era este Licaón un rey de la Arcadia, comarca pastoril y un poco atrasada de Grecia. En el relato de Ovidio éste nos lo pinta como un incrédulo y además un hombre malvado que atenta contra la ley de la hospitalidad. Cuando el padre Zeus, se disponía a hacer caer el diluvio sobre los hombres por las impiedades que oía que se cometían en la tierra, quiso con todo hacer un último intento y se personó, bajo el manto de peregrino, en la mansión de Licaón. Éste en su impiedad quiere demostrar a sus súbditos que los dioses son también mortales matando a Zeus al que ha reconocido como tal, pero antes quiere hacer una prueba de la omnisciencia divina: sacrifica a un extranjero, un moloso, y lo cuece en parte, en parte lo asa y se lo presenta como don de hospitalidad a Zeus. El dios derriba la abominable mesa y castiga al impío convirtiéndole en lobo, siendo el primer hombre-lobo del que tenemos noticia. Tras esta demostración Zeus se convence de la maldad del género humano y hace caer el diluvio.





TIESTES

Orlando Parentini. Banquete de Tiestes. Museo Gregoriano Etrusco.

Atreo y Tiestes son hijos de Pélope (está visto que hay males que se heredan de familia). Exiliados en Micenas los gemelos disputan por el trono. Atreo encuentra como señal un cordero de oro que promete sacrificar a Ártemis, en lugar de ello se lo da a su esposa Aérope para que lo esconda, mas los dioses lo castigan porque Tiestes recibe el cordero de su amante, Aérope, la ya mencionada mujer de su hermano. En la disputa por el trono trata de sorprender a su hermano con un ardid, sugiere que el que posea el cordero de oro sea el rey. Atreo pensando ser él el poseedor, accede y entonces Tiestes presenta el cordero. Entonces Atreo por inspiración de Hermes hace decir a su hermano en medio de su soberbia que le devolverá el trono cuando el sol gire al revés, cosa que Zeus hace que suceda y así Atreo recupera el trono. Finalmente Atreo, como venganza del adulterio de Tiestes con Aérope, invita a Tiestes a un banquete donde trocea y cocina a sus hijos. Sólo cuando éste ya ha comido le muestra las cabezas y los pies de los niños. Tiestes le maldice y los dioses escucharán su maldición, pues si Atreo será padre de Agamenón, Tiestes lo será de Egisto, ya se sabe, todo queda en familia...





PROCNE

Pieter Paul Rubens. Mito de Procne y Filomela. Museo Nacional del Prado.

De Procne sabemos que era hija del rey de Atenas y que su padre la casó con el rey de Tracia, Tereo. El matrimonio tiene un hijo Itis, y parece un matrimonio ni más ni menos feliz que cualquier otro. Llegado el momento Procne siente nostalgia de su hermana Filomela y pide a su marido que la traiga con ella o que la deje a ella ir a visitarla. El marido accede y va a Atenas a pedir al anciano rey que le deje llevarse a Filomela consigo para dar gusto a su esposa. El rey accede, pero algo terrible va a pasar. Ovidio nos dice que "no de otro modo se encendió Tereo al ver a la joven que cuando se enciende fuego debajo de las espigas que blanquean". Tereo concibe una pasión impía por Filomela y nada más llegar a Tracia se la lleva a un caserío donde la viola. Cuando ella amenaza con pregonar su deshonra a los cuatro vientos, Tereo le corta la lengua y la deja encerrada en aquel lugar. A su esposa le dirá que la joven ha muerto y ahí queda la cosa por el momento, pero Filomela ingenia un modo de contar lo sucedido a su hermana: teje un tapiz donde se narra todo el estupro y lo envía con una esclava a su hermana. Procne enterada libera a su hermana y trama su venganza: sacrifica a su hijo Itis y entre las dos hermanas lo cocinan y lo dan de comer a Tereo, quien demasiado tarde averigua qué es lo que había comido. Enfurecido persigue a las hermanas que huyen volando, pues se han convertido en aves, Filomela en ruiseñor, Procne en golondrina. También Tereo se convertirá en un ave, la abubilla, un ave de mal agüero que come carroña.




P. S. Explicar el significado de las historias es como explicar los chistes: no tiene gracia. De todos modos es curioso que el motivo que en la historia de Tántalo tiene los visos de recordar, seguramente de un modo que los propios mitógrafos habían ya olvidado, un rito de iniciación chamánico (el iniciado contempla su propia muerte y despedazamiento, incluso su consumo por los dioses para renacer como un homo divinus), en el de Licaón ya se nos relata como una infracción contra la ley de la hospitalidad, o bien con un resabio evemerista, y en las otras dos historias forma parte de una bárbara venganza, convirtiéndolo en un tema de novela de horror. En un motivo como éste se puede apreciar bien la transición del mito como explicación de determinadas prácticas rituales o de un cierto misterio de fe, hasta convertirse en un relato meramente literario en el sentido que hoy le damos a este término.





martes, 7 de junio de 2016

Fabienne Verdier

La nasa sirve para coger peces; cogido el pez, olvídate de la nasa. La trampa sirve para cazar conejos; cazado el conejo, olvídate de la trampa. La palabra sirve para expresar la idea; comprendida la idea, olvídate de la palabra. ¿Cómo podría yo encontrar un hombre que haya olvidado las palabras, para poder hablar con él?

Zhuang Zi. Libro XXVI Las cosas exteriores.













































Zhuping Man fue a aprender de Zhili Yi el arte de matar dragones. Pagó por ello mil monedas, toda su hacienda. Al cabo de tres años ya era un maestro en aquel arte, mas no halló manera de mostrar sus habilidades. 

Zhuang Zi. Libro XXXII Lie Yukou.








































El equilibrio es la norma suprema del mundo. Aplicable también a todos los seres corpóreos. Si un cabello está equilibrado y colgamos de él un cuerpo pesado, el equilibrio se mantendrá. Si el cabello se rompe es que no estaba equilibrado. Si está equilibrado ningún peso lo romperá. Los hombres piensan que esto no es natural, pero algunos saben que sí lo es.

Lie Zi. Tang Wen.


































Cuando el ojo está a punto de perder la visión,
llega a ver el pelo más diminuto.
Cuando el oído está cerca de la sordera,
se oye el vuelo de un pequeño mosquito.
Cuando la boca está a punto de perder el gusto,
se llega a distinguir las aguas de Zhi y de Sheng.
Cuando la nariz está a punto de perder el olfato, 
se llega a percibir el olor de la leña quemada.
Cuando el cuerpo está a punto de anquilosarse, 
alcanza una extremada agilidad.
Cuando la mente está a punto de extraviarse, 
llega el conocimiento del ser y del no ser.
Por eso sólo cuando una cosa llega a su límite,
puede conocer el retorno.


Lie Zi. Zhong Ni



























Fabienne Verdier (Paris 1962) es autora de una obra que me parece que está más allá de las palabras, por ello he preferido yuxtaponer sus pinturas con fragmentos sapienciales clásicos chinos, ya que la influencia del arte caligráfico chino tradicional, fuertemente imbuído de filosofía taoísta, es uno de los ejes que vertebran su arte (desde 1983 permaneció 10 años en Sichuan con el maestro Huang Yuan, experiencia que relata en su libro "Passagère du silence", editado en 2003). Otras influencias más cercanas serán inmediatamente visibles para todo apreciador del arte, como la del expresionismo abstracto americano (Jackson Pollock, pero no sólo).

Tanto en la caligrafía como en el expresionismo abstracto se otorga una extraordinaria importancia al gesto, ese trazo que distingue al maestro y que aporta la dimensión emocional. Artista de ritual y de gesto, merece la pena observar trabajar a Fabienne Verdier y ver el proceso mediante el cual da a luz a su obra, como ella dice: "Lo que pinto fluye de mí como un reflejo de la realidad". Es bello ver sus pinturas, pero es también muy bello ver a la artista creando, para lo cual en su página web nos muestra una serie de videos que son en sí mismos obras de arte. 

Como los comentarios que yo pudiera aportar sin duda no serían de gran interés, les dejo algunos vínculos  mucho más interesantes para profundizar en la obra de esta extraordinaria artista:

La propia web de la artista es el mejor punto de partida: http://fabienneverdier.com/