martes, 27 de diciembre de 2016

La huida a Egipto

"Así que se partieron (los magos), he aquí que un ángel del Señor se aparece en sueños a José, diciéndole: Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto, y estáte allí hasta que yo te diga, porque Herodes va a buscar al niño para acabar con él. Él, levantándose, tomó consigo al niño y a su madre, de noche, y se refugió en Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo dicho por el Señor por boca del profeta: De Egipto llamé a mi hijo"

Mateo, 2, 13-16.



Fra Angelico (1395-1455)




 Joachim Patinir (1480-1524)




 Pieter Brueghel el viejo (1525-1569)




 Domenikos Theotokopoulos, el Greco (1541-1614)




Adam Elsheimer (1578-1610)




 Abraham Bloemaert (1564-1651)




 Aert de Gelder (1645-1727)




Francisco de Zurbarán (1598-1664)




 Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682)




 Adriaen van der Werff (1659-1722)




 Rembrandt Hamenszoon van Rijn (1606-1669)




 Orazio Gentileschi (1563-1639)




 Cornelis van Poelenburgh (1594-1667)




 Joachim Wtewael (1566-1638)




 Claude Lorrain (1600-1682)




 Pierre Patel (1605-1676)




 Carl Spitzbeg (1808-1885)




 Jean-Léon Gérôme (1824-1904)




 José Ferraz de Almeida Junior (1850-1899)




 Henry Ossawa Tanner (1859-1937)




 John Singer Sargent (1856-1925)




Jean-François Millet (1814-1875)




viernes, 23 de diciembre de 2016

El Juicio de Paris

"Helena. La amaba ya antes de haberla visto. La culpa fue de aquella divina mujer" -Sigue, sigue abuelo, cuéntanos lo de aquella vez, cuéntanos lo del juicio. Los jóvenes se han arremolinado alrededor de un viejo borrachín de mano temblorosa y mirada un poco perdida. -Cuéntanos lo del juicio, venga. "Dadme un traguito, que tengo la boca seca. Así está mejor ¿Qué queréis que os cuente? Si ya me la habéis oido contar muchas veces, además, es tarde, bueno, en fin,  que empiezo, callaos. 

No conocía a aquella gente, pero me acuerdo como si hubiese sucedido ayer mismo. Era yo muy joven entonces y llevaba a pastar las vacadas de mi suegro allá por el monte Ida. Era el mediodía, a la hora en que hasta los bueyes se meten bajo los árboles buscando la sombra. Me llegué junto al Escamandro a echar una siestecita, el rumor del río y la sombra convidaban al sueño. No sé cuánto tiempo dormí, pero sé que un hombre extranjero me tocó en el hombro con una especie de vara que llevaba. Su apariencia era diferente a todas las personas que yo hubiera conocido, ni joven ni viejo, parecía flotar, o era su mirada la que parecia suspenderlo todo en una luz especial, no sé. Con él estaban tres mujeres, ¡Madre mía! ¡Qué mujeres! ¿Si eran diosas? Diosas sin duda debían de ser, porque otras tan guapas y tan señoras yo no he visto ni volveré a ver en esta cochina tierra, mujeres no, seguro, que las mujeres por aquí todas tienen el entrecejo frondoso y un bigote mediano, todas las manos hechas cisco de trabajar en el campo y la piel aceitunada. Aquellas eran otra cosa, blancas como la nieve, los mofletes bien colorados y unos labios que eran como fresitas maduras, estaban retraídas detrás del hombre que me despertó. 

Cuando salí del sueño el hombre me dijo: -Paris, espabila, que tienes que hacer una cosa. Estas que ves aquí son tres diosas principales. El Padre Zeus te manda que escojas cuál de ellas es la más hemosa de todas. Yo no decía nada, estaba como atontado. El hombre volvió a hablar: -Paris, ea, deja de hacer el tonto, cierra la boca y ponte a ello. Yo no salía de mi asombro, pero ya las tres mujeres se me acercaban de una en una, según su categoría, entiendo yo, y empezaron a hablar. La primera se le veía que estaba acostumbrada a mandar, una señorona de armas tomar, con corona y cetro y una ropa muy limpia y muy imponente, descendió de un carro que conducían pavos reales y se me dirigió con estas palabras: "Paris, muchacho, tú puedes tener lo que tú quieras, eres un joven sin duda ambicioso y capaz, si me eliges a mí como la más bella, yo te haré rey de toda Asia, tus súbditos se contarán por miles y tus tesoros brillarán de oro y gemas, nadie habrá que se te iguale." Así me habló y con tan autoritario acento que no me hubiese podido resistir a su mandato si no se hubiese ya acercado la segunda. 

Ésta llevaba un casco, escudo y lanza, como un guerrero, a más de una especie de piel escamosa a modo de toquilla de la que colgaban, como si fuesen los flecos, cabezas de serpientes. Sus ojos te taladraban, eran brillantes como los de la lechuza cuando caza de noche. Esto es lo que me dijo: "Paris, mientras tú dejas pasar tus días aquí entre las vacas, otros jóvenes están ganando la gloria con hechos de armas y la Fama pregona sus nobles acciones. Tú tienes sangre en las venas y valor y fuerza como cualquiera, si me eliges a mí te convertiré en el héroe más famoso del mundo, todos cantarán tus hazañas, los reyes te querrán como aliado, las ciudades te temerán, las mujeres caerán en tus brazos, el tesoro que ésta te prometía tú mismo lo conquistarás con tus propias manos." Así habló y tras lo dicho quedóse callada taladrándome con esa mirada hipnótica... 

La tercera no habló, al menos al principio no recuerdo que dijera nada, sólo aproximó su bellísimo cuerpo, un cuerpo que exhalaba un aroma divino a la vez que iluminaba cuanto le rodeaba, ¡tan bello! Ella no decía nada, pero su sonrisa aplacaba los vientos, su aliento hacía florecer el prado en derredor. Cuando habló fue como si una música sonara en mi cabeza: "Paris, Paris, el más guapo zagal de toda Asia, seguro que ninguna mujer digna de esa belleza se acerca a tu lecho y te hace disfutar de todos los gozos que yo sola conozco. Elígeme y te prometo que yo te proporcionaré a la mujer más bella del mundo. Helena es su nombre y ella, como tú, espera compartir sus dones con un hombre a su altura. Paris, Paris, no hagas caso de estas amargadas, el poder y la gloria son polvo, menos que polvo, cuando seas viejo de nada te servirá haber sido el más poderoso o el más valiente. Si me haces caso habrás sido el hombre más feliz, amando a la más hemosa de las mujeres y amado por ella, ni siquiera la muerte podrá borrar el recuerdo de tus amores. Vive, sé feliz el tiempo que se os concede a los mortales, ama, Paris." 

Todo lo que vino después ya lo sabéis, elegí a aquella diosa, Afrodita dicen que se llamaba, en verdad era la más guapa. Ella me hizo conocer a Helena. Fuimos muy felices, el mundo entero saltó luego en pedazos a nuestro alrededor y todo se perdió. Pero aún ahora recuerdo su belleza, aún ahora me queda el sabor de sus besos. He vivido y he amado, no me arrepiento de nada." -Venga abuelo, ¿Que tú, un viejo borracho, has tenido a la mujer más bella del mundo? ¿A Helena la de Troya? ¿Y qué más? ¡Menudo cuento tienes! En la taberna, en algún perdido lugar del que no quiero acordarme, los compadres brindan y ríen, y charlan, y entretanto el abuelo se adormece en el banco, mecido por el ruido de la charla y por las copas, duerme y sueña con su bella Helena y vuelven a ser jóvenes los dos por los campos del Ida...





 Juicio de Paris, Mosaico de los amores. Ciudad romana de Cástulo.




 Ara Casali, con escenas del juicio de Paris y de la guerra de Troya. Museo Pío Clementino, Roma.



 
 Autor desconocido (Italia) Juicio de Paris, 1430.




 Apollonio di Giovani, miniatura representando el juicio de Paris y el rapto de Ganímedes. 1450-60




 Francesco di Giorgio Martini, juicio de Paris, 1480. J. Paul Getty Museum, Malibú.




 Maestro del panel de los Argonautas, Juicio de Paris, 1480. Harvard Art Museums, Massachusetts




 Sandro Botticelli, Juicio de Paris, 1483-85. Fundación Giorgio Cini, Venecia.




 
Juan de Juanes (Vicente Juan Macip), Juicio de Paris, ca. 1523, Museo de Bellas Artes de Valencia.




 Lucas Cranach el Viejo, Juicio de Paris, 1528. Metropolitan Museum of Art, NY.




 Maestro del monograma PG, El sueño de Paris, 1536. Art Institute, Chicago.



 
Gillis van Coninxloo, Paisaje con el juicio de Paris, ca. 1600. National Museum of Western Art.




 Joachim Wtewael, el juicio de Paris, 1615. The National Gallery, Londres.




 Pieter Paul Rubens, El juicio de Paris, 1632-35. The National Gallery, Londres.



 
Claude Lorrain, el juicio de Paris, 1645-46. National Gallery of Art, Washington.




 Luca Giordano, El juicio de Paris, 1681-88. Museo del Hermitage, San Petersburgo.




Antoine Watteau, El juicio de Paris, 1718-21. Musée du Louvre, Paris.





 Angelica Kauffmann, El juicio de Paris, ca. 1781. Museo de Arte de Ponce, Puerto Rico.



Francois-Xavier Fabre, Juicio de Paris, 1808, Virginia Museum of Art.




William Blake, The Judgement of Paris (acuarela) 1806-17. The British Museum, Londres.




 Enrique Simonet Lombardo, El juicio de Paris, 1904. Museo de Málaga




 Arno Brecker, El juicio de Paris, 1946.




Margret Eicher. El juicio de Paris, (tapiz) 2002. Colección privada.



miércoles, 14 de diciembre de 2016

Van Valckenborch S. L., una empresa artística familiar

En la familia van Valckenborch se llegan a contar hasta 14 miembros que han ejercido profesiones artísticas, si bien no todos han sido pintores, sino que hubo también orferbres, grabadores, etc. Los miembros más conocidos sin embargo son los cuatro que presentamos aquí, los hemanos Lucas y Marten van Valckenborch y los dos hijos de Marten, Frederik y Gillis. Este fenómeno que hoy nos puede sorprender era sin embargo completamente normal en la sociedad gremial de los Países Bajos, en estos gremios fuertemente reglamentados y más bien cerrados era muy común que los hijos continuaran la profesión de sus padres.

Sabemos que los hermanos Lucas y Marten nacen en Lovaina. El mayor, Marten, se registra en el gremio de pintores de Malinas en 1559 y su hermano menor un año más tarde; en 1564 toda la familia se traslada a Amberes. Un grave acontecimiento les obliga a abandonar la ciudad. En el Sur de los Países Bajos empiezan a producirse movimientos de violencia iconoclasta asociados a la conversión de una parte importante de la población al protestantismo, en Amberes el estallido de este fenómeno, llamado Beeldenstorm, se produce en 1566. Tras estos acontecimientos los hemanos van Valckenborch, que probablemente debían de ser protestantes, tendrán que abandonar la ciudad en búsqueda de lugares más tolerantes y pacíficos, y se encaminan a las ciudades imperiales alemanas, Aquisgrán primero y luego a Frankfurt am Main, donde acabarán instalándose y donde ejercerán los hijos de Marten, Frederik y Gillis. Hasta aquí la parte común de esta saga familiar. Vamos a repasar a continuación brevemente la vida de cada uno de sus miembros en particular.



LUCAS VAN VALCKENBORCH (Lovaina 1535 - Frankfurt am Main 1597)

El hermano mayor de los Valckenborch es el más conocido y el más versátil, también el más viajero y cosmopolita. En sus años formativos en Malinas conoce a importantes pintores como Pieter Brueghel por el que se verá muy influenciado, así se destaca en un género de paisaje con personajes un poco a la manera de Brueghel, si bien hay que reconocer a nuestro pintor que lo imita pero sin servilismo. Más tarde irá profundizando en el estudio del paisaje en sí mismo, produciendo algunas obras notables y bellas de paisajes boscosos o roquedos. Otro género que cultivará con éxito es una obra costumbrista de mujeres en el mercado y animadas escenas urbanas y, a raíz de su entrada al servicio del Archiduque Matías de Habsburgo, el futuro emperador, como pintor de cámara, pintará un buena cantidad de bonitos retratos.



Lucas van Valckenborch. Retrato del emperador Matías, 1580.



Lucas van Valckenborch. Paisaje del Mosa con minas y fundiciones.



Lucas van Valckenborch. El invierno, 1595.



Lucas van Valckenborch. Paisaje de otoño (septiembre).



Lucas van Valckenborch. Paisaje de primavera (mayo).





MARTEN VAN VALCKENBORCH (Lovaina 1535 - Frankfurt am Main 1612)

Como su hermano Lucas abandona Amberes tras los sucesos del Beeldenstorm y se instala en Aquisgrán, ciudad de la que obtiene la ciudadanía en 1573, sin embargo unos años más tarde vuelve a Amberes, residencia que no abandonará hasta la caída de la ciudad en manos del ejército español al mando de Alejandro Farnesio en 1585. Huye a Frankfurt am Main y allí se registra como ciudadano al año siguiente. En esta ciudad instala finalmente el taller familiar y criará a sus hijos y allí se reunirán con él sus hermanos Lucas, tras su estancia en Austria, y Geraard, también pintor. Cultiva el género paisajístico, así como una cierta cantidad de obras alegóricas, como el tema de la torre de Babel, y asuntos religiosos. Las pinturas que he traido a esta entrada pertenecen a una serie, probablemente pintada por encargo, que constituye un calendario con los doce meses del año, donde cada mes está representado por un episodio de los Evangelios.

 
Marten van Valckenborch. La adoración de los Magos (enero).



 Marten van Valckenborch. Parábola del Buen Pastor (junio).



Marten van Valckenborch. Cristo defiende el aventado de las espigas en sábado (agosto).



Marten van Valckenborch. Parábola del sembrador (septiembre).



Marten van Valckenborch. Parábola del hijo pródigo (noviembre).





GILLIS VAN VALCKENBORCH (Amberes 1570 - Frankfurt am Main 1622)


Gillis se forma con su padre y su hermano mayor, Frederik, aunque se alejará progresivamente de la pintura de paisajes. Se supone que los dos hermanos hicieron juntos un viaje a Italia, lo que puede colegirse por las influencias manieristas italianizantes en su obra, si bien no hay documentación de este viaje. Contrae matrimonio con la hija de un conocido pintor y su hijo, también Gillis, será pintor a su vez. Tuvo algunas dificultades para obtener la ciudadanía de Frankfurt, porque se sospechaba que era luterano y debió someterse a un examen teológico. Se especializará en obras con gran cantidad de figuras, de temáticas alegóricas relacionadas con la mitología grecorromana, como la guerra de Troya, o con episodios bíblicos y su estilo camina ya hacia la agitación y dinamismo del barroco.


Gillis van Valckenborch. Fuego en una aldea



Gillis van Valckenborch. Fuego en una aldea



Gillis van Valckenborch. Masacre de los inocentes.



Gillis van Valckenborch. Banquete de los dioses



Gillis van Valckenborch. La caída de Troya





FREDERIK VAN VALCKENBORCH (Amberes 1560 - Nüremberg 1623)

Frederik aprende la pintura de su padre inicialmente, si bien junto con su hermano viaja a Italia entre 1590-92. Se casa en 1597 y al año siguiente tiene dos gemelos que seguirán en la profesión paterna, Frederik y Wilhelm, el resto de sus hijos no parece haber compartido la vocación artística familiar. Vive en Frankfurt hasta 1602 en que se traslada a Nüremberg. Allí recibe el encargo del Archiduque Maximiliano de copiar la Asunción de la Virgen de Durero y allí se hará un nombre entre los artistas alemanes. Se especializará en lo que se ha llamado el paisaje manierista, género en el que muestra influencias de Gillis van Coninxloo, un tipo de paisaje con una fuerte dosis de idealización y un aspecto exótico y misterioso obtenido mediante fuertes contrastes lumínicos y perspectivas más o menos trucadas, un arte muy decorativo que estuvo muy de moda en un cierto momento.


Frederik van Valckenborch. La caída de Troya



Gillis van Valckenborch. Naufragio frente a una costa con Eneas.



Gillis van Valckenborch. Paisaje de bosque ribereño.



Gillis van Valckenborch. Paiseaje de montañas boscosas con varios puentes.



Gillis van Valckenborch. Paisaje de montaña con dos molinos de agua, 1612.