martes, 14 de febrero de 2017

Al que tenga en sus manos mi calavera


Bien pelada por ávidos gusanos,
nítida, calva, sonriente, huera,
tibia de sol tendrás mi calavera
bajo el cielo de abril, sobre tus manos.

En ella buscarás ecos lejanos
como si un caracol marino fuera,
pues te llegó rodando a su manera
del tiempo en los ignotos oceanos.

Tú le preguntarás, dime ¿qué sabes
del tiempo en que tu risa florecía
y el dulce amor sobre tus ojos era?

Y respondiendo a tus preguntas graves
amarga y voluptuosa de ironía
reirá bajo el sol mi calavera.


                                          Bilbao, 1917
                         Rafael Sánchez Mazas (1894-1966)




Hugo Simberg. El jardín de la Muerte, 1896.


 

8 comentarios:

  1. La perfección formal que moldea el tema de la muerte - sólido lazo que nos vincula a todos, incitándonos a reconocer que la certeza del tiempo vivido es un regalo impagable - me hace evocar al gran sonetista barroco que tan magistralmente perfiló el tema, Francisco de Quevedo y Villegas. En el siglo XVII, vio síntomas de decadencia patria, que fusionó con la suya propia, en el genial soneto "Miré los muros de la patria mía....", y manifestó su obsesiva preocupación por envejecer y morir en "¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde?". Pero, para conmemorar el Día de los Enamorados, quien mejor que él para mostrarnos la omnipotencia del Amor, concebido como la única fuerza capaz de vencer a la muerte, pues esta podrá cerrar los ojos, arrebatándonos la vida, y la hora final podrá desatar el alma del cuerpo, mostrándose "lisonjera", pero al pasar el alma a la otra ribera - del Río Leteo - seguirá recordando su amor, en el que ardía. Dejará el cuerpo, no la pasión; las venas serán ceniza, pero seguirán sintiendo cuando la memoria regrese. En suma, el alma "...su cuerpo dejará, no su cuidado"; las venas "serán ceniza, más tendrán sentido"; las médulas, " polvo serán, más polvo enamorado".

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    1. Tienes toda la razón, Loli, en que quien mejor ha tratado y con más intensidad el tema de la muerte, y el del amor unido a la muerte, con ese dramatismo propio de los barrocos, ha sido el genial Quevedo, lo de "polvo serán, más polvo enamorado" es una maravilla, aunque a mí particularemente el soneto que más me gusta es el primero que citas, el de "Miré los muros de la patria mía..." siempre me ha impresionado esa conciencia tan acuciante, incluso angustiosa, de la caducidad, la decadencia, es terrible.

      Este sonetillo de Sánchez Mazas no es perfecto ni mucho menos, pero me ha hecho gracia y me parecía que casaba muy bien con el jardín de las alegres calaveras y tiene a la vez un toque irónico que me gusta mucho en el tratamiento de un tema tan serio como la muerte.

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  2. En realidad, el tratamiento irónico del tema en quien primero me hizo pensar es en el que le confiere Shakespeare, en "Hamlet", a la calavera de Yorik, el bufón del rey. Recurriendo al clásico ubi sunt para insistir en la desaparición de su talante jocoso, el príncipe le declara que ahora ni siquiera puede reírse de su propia deformidad : "Ve al tocador de una de nuestras damas, y dile, para excitar su risa, que por más que se ponga una pulgada de afeite en el rostro, al fin habrá de experimentar esta misma transformación".
    Solo un genio puede elevar lo macabro a la categoría de Arte. Tanto el poco reconocido Sánchez Mazas como Simberg, merecen nuestra gran admiración, al igual que tú por reclamar su mérito.

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    1. Shakespeare es un genio en su capacidad de pasar de lo serio a lo bufo, de lo trágico y elevado a lo irónico o del romanticismo a la parodia o a la risa desvergonzada, por eso sin duda sigue siendo siglos después el dramaturgo que más ha calado en la imaginación del público, no sólo en su área cultural, sino en todo el planeta, lo que es mucho más difícil.

      En cuanto a Sánchez Mazas, siempre me ha gustado ir contra la corriente. Rafael Sánchez Mazas quizás no sea un autor de los de primerísima fila, sin embargo tú y yo sabemos que las razones por las que su arte hoy está completamente vetado no son literarias, sino políticas: falangista, partícipe de la dictadura fascista, todo ese rollo... Este país todavía sigue en una especie de postguerra eterna donde media España descalifica, ningunea o ataca con furor trasnochado a la otra media, no hay más que ver en qué se entretiene nuestro Ayuntamiento, no había nada más urgente que hacer seguramente que cambiar los nombres de las calles y proceder a una "Damnatio memoriae", justamente en nombre de una ley de MEMORIA histórica.

      Por eso mismo no verás publicado a Sánchez Mazas, ni a González Ruano, ni a Álvaro Cunqueiro, ni a Torrente Ballester, ni casi a Cela (pese al Nobel), ni a Manuel Machado, por supuesto que ni a Pemán ni a Jiménez Caballero, ni a Ridruejo, Ferlosio es el único que sobrevive y de milagro.

      En España nunca se cierran las heridas, es como si nos gustase cada cierto tiempo echarles sal para que sigan escociendo y seguir teniendo pretexto para fastidiar al otro. Ya es hora de reconocer el mérito o demérito de un autor sólo por su valor literario y no por otras consideraciones, quizás las generaciones venideras lo lleguen a hacer, pero no veo que hoy caminemos en esa dirección.

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  3. Totalmente de acuerdo. Precisamente por eso, en mis cursos de la ESO, insisto mucho en que los chicos preparen debates documentándose con buenos argumentos y contraargumentos para combatir la tesis, porque la idea que defiendan o ataquen es simplemente eso: una opinión, respetable,que siempre será rebatible. En alguna ocasión he mencionado a mi gran Maestro, mi padre, y es que, por desgracia, sigo acordándome de su máxima: "La democracia solo será fructífera en un país culto".

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    1. Una frase muy certera la de tu padre. Por desgracia no vamos camino de convertirnos en un país culto. Enseñar a discutir con argumentos, el viejo arte de la dialéctica, como ves no hemos salido, después de tantos siglos del viejo trivium: gramática, retórica, dialéctica. Si supiesen esas tres ya sabrían no poco, lástima que tengamos que dar nombres nuevos a lo de toda la vida, así nos va.

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  4. Siempre escribes artículos interesantes. Tanto el poema como la pintura, se prestan a esa visión de la muerte, disminuyendo lo trágico de la decadencia en algo incluso a celebrar. Me encanta esa idea de comedia trágica de los autores que no dudan en expresar (cada uno a su modo) que la muerte no es más que "calaveras" con su trajín calaveril... Muy ilustrativo.
    Aunque nadie como Quevedo para ilustrar, con rica ironía, las realidades. Estoy contigo en eso.
    Saludos.

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    1. Gracias Clarisa, se hace lo que se puede, aunque no siempre se acierta. En la Edad Media también eran muy aficionados a ese tratamiento entre macabro y burlesco de la muerte, con esas danzas de la muerte, en la Edad Moderna sin embargo parece que cada vez le tenemos más miedo a la muerte, tanto que no nos atrevemos ni a nombrarla. Me gusta mucho la ilustración, o cuadro, o lo que sea, de Simberg, esa especie de monjes-jardineros-calaveras, a nuestro Tim Burton le hubiese encantado.

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