miércoles, 1 de febrero de 2017

Luces del extremo Norte I. Emily Carr

Con esta entrada dedicada a la pintora canadiense Emily Carr (Victoria, Columbia Británica 1871 - Victoria, Canadá 1945) comienza una trilogía que nos llevará a conocer la obra de tres artistas que vivieron en países cercanos al círculo polar ártico y pintaron los singulares paisajes de esas tierras extremas.

Emily Carr nace la antigua Columbia británica, en el seno de una familia inglesa presbiteriana, donde recibe una educación tradicional, y, si bien sus padres la estimulan en sus inclinaciones artísticas, no será hasta 1890, tras la muerte de estos, cuando Emily se traslade a San Francisco y comience sus estudios en el San Francisco Art Institute. Tras los años americanos viajará a Londres en 1899 donde cursa en la Westminster School of Art. Sin embargo esta formación de corte academicista no acaba de satisfacerla y parte a París en 1910 donde estudia en la Academia Colarossi; en esta ciudad entra en contacto con la pintura de vanguardia de los Fauves y, a través de ellos, con el expresionismo alemán del grupo Der blaue reiter y con el cubismo.

Allí intenta abrirse paso como pintora, pero se siente decepcionada por la escasa repercusión de su obra en los círculos artísticos y vuelve a su patria, decidida a abandonar la pintura, ya que su obra moderna se enfrenta a la más completa incomprensión en un mundo tan provinciano como el Canadá de la época, sin embargo en la década de los 20 contacta con el grupo de los siete, también llamado la Escuela Algonquina, grupo de influyentes pintores del paisaje canadiense que se habían unido para exponer conjuntamente y reformar el arte de su país. 

Otra influencia relevante en la obra de Emily Carr será la pintora americana Georgia O'Keefe, su alter ego estadounidense, con la que, además de la condición femenina, comparte el deseo por la experimentación y la pasión por el paisaje. Estas cuatro influencias, expresionismo, fauvismo, grupo de los siete y Georgia O'Keefe sirven para comprender algo mejor la visión particular del paisaje de nuestra pintora y poner en contexto su obra. 

El rasgo más característico sin embargo, que diferencia a Carr de las vanguardias europeas contemporáneas, es su interés por el arte de los pueblos nativos americanos, arte del que extraerá una fuente de inspiración para su propia obra. Emily Carr viaja a menudo para conocer a fondo las diferentes culturas indígenas del Canadá y su arte. La artista narrará más tarde sus experiencias con las poblaciones nativas en un libro titulado Klee Wyck "la que ríe", que es el apodo que le había puesto el pueblo Nuu-chah-nulth de la costa oeste de la isla Vancouver. Este será uno de sus libros más leídos y fue premiado con el premio del Gobernador General en 1941, a este se sumarán otros libros de corte autobiográfico. Hoy Emily Carr es una de las figuras más prominentes de la cultura canadiense, tanto por su obra pictórica como por su legado literario.

He conocido la obra de Emily Carr un poco por casualidad, pero me impresiona mucho su carácter pasional, su acercamiento a un aspecto oscuro y ctónico del paisaje, su pincelada vibrante, su cromatismo frío y su interesantísima integración del arte nativo americano en una obra de vanguardia, me parece una joya que merece ser conocida y apreciada en todo su valor.







































































































Para saber más acerca de la biografía de Emily Carr les recomiendo estos vínculos: el primero, una biografía muy completa y documentada, en inglés y el segundo no menos interesante, aunque con una traducción algo patosa al castellano. El tercer vínculo es el artículo de la Wikipedia sobre el Grupo de los siete, que les hará conocer a unos interesantísimos pintores.

http://www.arthistoryarchive.com/arthistory/canadian/Emily-Carr.html

http://frayco.blogspot.com.es/2015/05/emily-carr.html

Group of Seven



 

No hay comentarios:

Publicar un comentario