domingo, 16 de abril de 2017

RESURRECCIÓN


"Y pasado el sábado, María Magdalena y María la de Santiago y Salomé compraron perfumes con el fin de ir a ungirle. Y muy de madrugada, el primer día de la semana, vienen al monumento salido ya el sol. Y se decían unas a otras: ¿Quién nos correrá la losa de la entrada del monumento? Y mirando atentamente, observan que la losa había sido corrida a un lado; porque era enormemente grande. Y entrando en el monumento, vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de un largo ropaje blanco, y quedaron espantadas. Él les dice: No os espantéis. A Jesús buscáis, el Nazareno, el crucificado. Resucitó, no está aquí. Mirad el lugar donde lo pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que va antes que vosotros a Galilea; allí le veréis, conforme os dijo. Y saliendo huyeron del monumento, pues les había invadido el temor y temblor, y nada a nadie dijeron, pues temían."

                                                                 Evangelio de Marcos, 16, 1-8.




Jacek Malczewski (1854-1929). La Resurrección (Inmortalidad), 1920. Muzeum Narodowe, Poznan, Polonia



 ¡¡¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!!!


sábado, 15 de abril de 2017

IN OBITU J. L.








HEU QUAMQUAM LASSI CUNCTAMUR 
SCALPERE VERSUS 
UTPOTE QUI MAESTO FUNERE CON-
FICIMUR IDCIRCOQUE OMNI LUCTUS RENOVATUR IN
ICTU AUDEMUS TAMEN HAEC EDERE CUM
GEMITU
 […] 
HUIC PLACIDAM REQUIEM TRIBUAT DEUS OMNI-
POTENS REX 
INSONTIQUE ANIMAE SIT BENE POST OBITUM
 […] 
AT NOS AMICI COMITESQUE
CARMEN CUM LACRIMIS HOC TIBI CONDIDIMUS.

C.I.L. III 9632 (modif.)



¡Ay! Aunque, exhaustos, dudamos en inscribir estos versos, pues, así como nos ha conmovido esta triste muerte, y por ello nuestra tristeza se renueva con cada golpe del cincel, nos atrevemos sin embargo a hacerlos públicos, con nuestro lamento […] 
Que Dios, rey todopoderoso, le conceda un descanso tranquilo y esté bien dispuesto hacia su alma inocente tras su muerte 
[…] 
Mas nosotros, amigos y compañeros, te hemos entregado este poema con nuestras lágrimas.




IN MEMORIAM JOSE LUIS GARCÍA BARDISA. 
R. I. P.


viernes, 14 de abril de 2017

Desamparo y muerte


"Y llegada la hora sexta, se produjeron tinieblas en toda la tierra hasta la hora nona. Y a la hora nona clamó Jesús con gran voz: Eloí, Eloí, lamá sabaktaní, que, traducido, es: "Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?" Y algunos de los presentes, al oírlo, decían: Mira, e Elías llama. Corriendo uno y empapando en vinagre una esponja, sujetándola a una caña, le daba de beber, diciendo: Dejad, veamos si viene Elías a descolgarle. Mas Jesús, lanzando una gran voz, expiró."

                                                             Evangelio de Marcos 15, 33-37.




 Léon Bonnat (1833-1922). Crucifixión, 1874. Musée du Petit Palais, Paris.



jueves, 13 de abril de 2017

La oración en el huerto


"Y saliendo de allí, se dirigió, según costumbre, al monte de los Olivos; y le siguieron también los discípulos. Y en llegando al lugar, díjoles: Orad, para que no entréis en tentación.
Y él, arrancándose de ellos, se apartó a la distancia como de un tiro de piedra, y, puesto de rodillas, oraba diciendo: Padre, si quieres, aparta de mí este cáliz; mas no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel venido del cielo, que le confortaba. Y entrando en agonía, oraba más intensamente. Y se hizo su sudor como grumos de sangre que caían hasta el suelo."

                                                                                Evangelio de Lucas 22, 39-44.



Carl Heinrich Bloch. Jesús en el huerto de Getsemaní, 1880. Brigham Young University Museum of Art, Provo, Utah, USA



miércoles, 12 de abril de 2017

Últimos ruegos antes de la Pasión


"Manifesté tu nombre a los hombres que me diste del mundo; tuyos eran, y tú me los diste; y tu palabra han guardado. Ahora han conocido que todo cuanto me has dado de ti viene; pues las palabras que me confiaste, yo las he comunicado a ellos y ellos las recibieron, y conocieron verdaderamente que de ti salí, y creyeron que tú me enviaste. 
Yo por ellos ruego, no por el mundo ruego, sino por aquellos que me has encomendado, pues tuyos son; y mis cosas todas tuyas son, y las tuyas mías; y he sido glorificado en ellos. 
Y desde ahora no estoy en el mundo, y éstos quedan en el mundo y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre, esto que tu me has dado, para que sean uno como nosotros [...] 
No te pido que los saques del mundo, sino que les preserves del Malo. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad."

                                                                    Evangelio de Juan 17, 6-17




Henry Ossawa Tanner (1859-1937). The Savior, ca. 1900-1905. Washington DC, Smithsonian American Art Museum.*


*Haz click en el vínculo si quieres saber más sobre Henry Ossawa Tanner


domingo, 9 de abril de 2017

Domingo de Ramos


 Al día siguiente, la gran muchedumbre que había venido a la fiesta, al oír que venía Jesús a Jerusalén, tomaron palmas y salieron a su encuentro y clamaban: ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor, y el Rey de Israel. Hallando Jesús un asnillo, montó sobre él, según está escrito:
              "No temas, hija de Sión;
               mira, tu Rey viene
               montado sobre un pollino de asna" (Is. 40, 9)

                                                                Evangelio de Juan XII, 12-15 



Entrada de Jesús en Jerusalén. Ilustración sobre vitela. Arte etíope, autor anónimo s. XVII. Minneapolis Institute of Arts



 

miércoles, 5 de abril de 2017

El alba

Odio el amanecer, ese mal paso del día. Detesto levantarme aún de noche para ir a trabajar, el frío matinal y las prisas, salir del calor de las sábanas a su insulsa luz, grisácea o lechosa, según la estación, me enfurecen las caras de los transeuntes matutinos, su expresión de fatalidad, de aceptación de la rutina. 

No siempre el alba es un auspicio de vida, de nacimiento o de esperanza. Sin embargo hay toda una poética cursi, de manual de autoayuda, o peor aún, de esas frasecitas que prosperan hoy en día gracias a la vulgarización de la psicología, de frase "motivacional". Hay mucha cusilería entorno al amanecer: el amanecer como símbolo de esperanza, el amanecer como la victoria de la Luz frente a las tinieblas... El propio Homero fue el primero en propiciar todo ese alud de ñoñeces con su epíteto "la Aurora, de rosados dedos", la Aurora, esa gordinflona pelma que nos obliga a madrugar con sus luces de bajo presupuesto.

Como he sido, soy y seré un perpetuo enemigo de la Aurora y siempre me he sentido más buho que alondra, he querido en esta entrada rendir tributo a creadores que han expresado la náusea, el disgusto, el fastidio, la tristeza o incluso el miedo a ese momento del día. 

El recorrido empieza con Manuel Machado: como buen juerguista noctámbulo que fuera en sus tiempos, nos recuerda en su "Canción del Alba" ese momento en que la magia de la noche se desvanece con las primeras luces y lo que era mágica excitación se desvela ahora como resaca, sueño, disgusto. El siguiente es mi admirado Jaime Gil de Biedma que describe en su "Albada" ese debatirse entre el recuerdo de la noche de ayer y el calor del cuerpo que aún yace dormido a nuestro lado, y el fastidio por la inminencia de un día que no será feliz ni placentero. Alejandra Pizarnik canta en el alba a la tristeza de lo que nace, tristeza que ella, radar de toda aflicción, podía captar como nadie. 

Finalmente me he acordado de una canción que fue el himno-protesta de toda una generación. En 1975 el régimen de Franco ejecutó a sus últimos condenados a muerte. Pese a un amplio movimiento, dentro y fuera del país, en contra de las ejecuciones, éstas se produjeron finalmente en septiembre de ese año, apenas dos meses antes de la muerte del propio dictador. La dictadura acababa así como había empezado. La canción "Al alba" que Luis Eduardo Aute compuso en esos días, y que pasó la censura como si fuera una canción de amor, fue reconocida inmediatamente por su público como una protesta contra la pena de muerte y es aún hoy en día una de sus canciones más conocidas. 

P. S. Sé que no soy el único en mi odio al amanecer: Mañana cuando te suene el maldito despertador te acordarás, maldecirás y me darás la razón.




Jeremy Geddes. The Street, 2010.




LA CANCIÓN DEL ALBA

El alba son las manos sucias
y los ojos ribeteados...
y el acabarse las argucias
para continuar encantados.

Livideces y palideces
y monstruos de realidad.
Y la terrible verdad 
mucho más clara que otras veces.

Y terminarse las peleas
con transacciones lamentables.
Y el hallar las mujeres feas
y los amigos detestables.

Y el odiar la Aurora violada
bobalicona y sonriente,
con su cara de embarazada,
color de agua y aguardiente.

Y el empezar a ver cuando 
los ojos se quieren cerrar.
Y el acabar de estar soñando
cuando nos vamos a acostar.
 

                            Manuel Machado, El mal poema.

 



 Kim Kogan. Staple Street Skybridge, 2014.




ALBADA

Despiértate. La cama está más fría
y las sábanas sucias en el suelo.
Por los montantes de la galería
              llega el amanecer,
con su color de abrigo de entretiempo
              y liga de mujer.

Despiértate pensando vagamente
que el portero de noche os ha llamado.
Y escucha en el silencio: sucediéndose
hacia lo lejos, se oyen enronquecer
los tranvías que llevan al trabajo.
               Es el amanecer.

Irán amontonándose las flores
cortadas, en los puestos de las Ramblas,
y silbarán los pájaros -cabrones-
desde los plátanos, mientras que ven volver
la negra humanidad que va a la cama
               después de amanecer.

Acuérdate del cuarto en que has dormido.
Entierra la cabeza en las almohadas,
sintiendo aún la irritación y el frío
               que da el amanecer
junto al cuerpo que tanto nos gustaba
               en la noche de ayer,

y piensa en que debieses levantarte.
Piensa en la casa todavía oscura
donde entrarás para cambiar de traje,
y en la oficina, con sueño que vencer,
y en muchas otras cosas que se anuncian
                desde el amanecer.

Aunque a tu lado escuches el susurro
de otra respiración. Aunque tú busques
el poco de calor entre sus muslos
medio dormido, que empieza a estremecer.
Aunque el amor no deje de ser dulce
                 hecho al amanecer.

-Junto al cuerpo que anoche me gustaba
tanto desnudo, déjame que encienda
la luz para besarte cara a cara,
                 en el amanecer.
Porque conozco el día que me espera,
                 y no por el placer.


                 Jaime Gil de Biedma. Las personas del verbo.





Rackstraw Downes. Untenanted Space in the World Trade Center - Winter Sun. 1998.



AL ALBA

Si te dijera amor mío
que temo a la madrugada,
no sé que estrellas son éstas
que hieren como amenazas
ni sé qué sangra la luna
al filo de su guadaña.
Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba.

Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
Presiento que tras la noche...

Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza amor mío
esta silenciosa danza.
Maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
Presiento que tras la noche... 

                  Luis Eduardo Aute, 1975










 Stefan Hoenerloh. The Acceptance of the Inherited Lies in Everything. 2001.





He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace.

                  Alejandra Pizarnik. El árbol de Diana, 1962.