miércoles, 12 de abril de 2017

Últimos ruegos antes de la Pasión


"Manifesté tu nombre a los hombres que me diste del mundo; tuyos eran, y tú me los diste; y tu palabra han guardado. Ahora han conocido que todo cuanto me has dado de ti viene; pues las palabras que me confiaste, yo las he comunicado a ellos y ellos las recibieron, y conocieron verdaderamente que de ti salí, y creyeron que tú me enviaste. 
Yo por ellos ruego, no por el mundo ruego, sino por aquellos que me has encomendado, pues tuyos son; y mis cosas todas tuyas son, y las tuyas mías; y he sido glorificado en ellos. 
Y desde ahora no estoy en el mundo, y éstos quedan en el mundo y yo voy a ti. Padre santo, guárdalos en tu nombre, esto que tu me has dado, para que sean uno como nosotros [...] 
No te pido que los saques del mundo, sino que les preserves del Malo. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Conságralos en la verdad; tu palabra es verdad."

                                                                    Evangelio de Juan 17, 6-17




Henry Ossawa Tanner (1859-1937). The Savior, ca. 1900-1905. Washington DC, Smithsonian American Art Museum.*


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7 comentarios:

  1. La reiteración de la "palabra" en un texto tan breve pone de relieve su exclusivo protagonismo, pues el mismo Dios, para hacerse cercano a los hombres, se valió de ella mediante su Hijo, Jesucristo, como bien nos indica el Evangelio de San Juan: "En el principio existía la Palabra/ y la Palabra estaba con Dios,/y la Palabra era Dios. Todo se hizo por Ella (...) En ella estaba la vida/ y la vida era luz de los hombres,/ y La Luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron."
    ¿Hay algún argumento más contundente para ratificar la importancia de las Letras?

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    1. La vulgata latina traduce el término griego "logos" unas veces por "verbum" y otras por "sermo", y cuando se vierte al castellano tenemos "palabra". Hay veces en que la traducción obliga porque hay que usar un término, pero no creo que nuestra palabra pueda traducir todo el complejo y amplio significado del logos griego, aunque, a fuerza de tener que representarla en un contexto donde debe soportar sus múltiples significados, acaba contagiándose de ellos y asumiéndolos.

      La Palabra es en efecto creadora de mundos, Dios crea nombrando las cosas, su palabra, que es verdad y vida, crea con sólo nombrar las cosas (un antiguo egipcio hubiese estado totalmente de acuerdo con esta formulación), es como si el mundo fuese un gran relato que el Creador va nombrando, palabra a palabra, para ser registrado en el libro de la vida, donde todo lo pasado, lo presente y lo porvenir ha sido guardado y sellado, pues todo está escrito...

      En efecto, las letras son importantísimas, como ves.

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  2. A propósito de tu interesante comentario, acabo de leer un revelador artículo que pone en tela de juicio el papel asignado históricamente a Poncio Pilatos en la crucifixión de Jesús. El conocido acto de lavarse las manos solo lo refiere Mateo, aunque todos los Evangelios coinciden en que el gobernador romano de Judea rehúsa decidir la suerte del reo, dejando que sea el pueblo quien decida si lo libera a Él o al ladrón Barrabás.
    La acusación contra los judíos que tanto ha favorecido el antisemitismo debió de obedecer al propósito de no implicar a un gobernador romano en el mayor crimen posible, el asesinato del Hijo De Dios. Como suele ocurrir, la literatura nos revela la eficacia de su función propagandística, como tan claramente puede apreciarse en el " Poema de Mío Cid", con el objeto de reclutar soldados para combatir durante la Rrconquista.
    El gran Libro de la Vida se metamorfosea de humanidad, en detrimento de su carácter divino.

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    1. Siempre me ha llamado la atención el ambiguo papel que el evangelista otorga a Poncio Pilatos. Es evidente que en ese lavarse las manos hay un intento de exculpación, un poco torpe, me parece, de la figura del gobernador romano, para, en cambio, atribuir el peso de la culpa a los judíos, pueblo elegido, pero a la vez pueblo maldito que da la espalda a su Dios y que persigue a sus profetas. En la elaboración de este tipo de textos que no obedecen a una autoría personal, sino que se encuadran en una tradición eclesial pueden haber influido muchos factores, entre ellos sin duda el ambiente de una iglesia ya formada en el seno del imperio romano y en un militante antijudaismo.

      Sin embargo este intento de exculpación a mí siempre me ha parecido que por el contrario le hace aún más vil, más pecador, más despreciable como dirigente: Si piensa que Jesús es inocente ¿por qué lo condena? ¿teme a la multitud? ¿que clase de dirigente es un dirgente que actúa en contra de su convicción acerca de lo justo sólo por complacer a la masa? un mal dirigente, sin duda
      ¿No podría también leerse la actuación de Pilatos narrada por el evangelista como una crítica más sutil contra el poder terrenal? un poder que aparenta ser omnipotente, pero no es más que una fachada, el gobernador no es más que un hombre de paja porque, como dice la biblia, (cito de memoria recordando a El Padrino) "quien complace al pueblo, construye sobre el fango", su poder no se basa en la ley ni en ninguna convicción auténtica sobre lo justo o lo verdadero, sino es un halagar a la masa, como nuestros políticos, legislar según las estadísticas de popularidad, ése es Pilatos.

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  3. Atendiendo a vuestros comentarios, ha de hacerse una reflexión histórica:
    Desde el punto de vista de los evangelistas, la figura del gobernador Poncio Pilatos ante Jesús el Galileo toma una dimensión -en cuanto a la decisión que toma- que se exacerba en el pensamiento cristiano por sus consecuencias. Pero el gobernador romano estaba harto de mandar crucificar a cientos de rebeldes judíos y para la tropa ocupacional y sus mandos, aquel nazareno era uno más al que había que castigar como ejemplo para los díscolos habitantes de una provincia del Imperio que estaba dando problemas.
    Sacando a Pilatos del contexto de las sagradas escrituras, su acto de no abogar por el inculpado queda minimizado y lo que se ha tejido a su alrededor -incluída la supuesta injerencia de su esposa- no es sino leyenda.

    Saludos a ambos en estos tiempos de Pascua.

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    1. Coincido plenamente con sus afirmaciones en cuanto al hecho de que, desde el punto de vista de Pilatos, es decir, desde el punto de vista del Estado romano, Jesús era otro judío rebelde más, uno entre tantos como en ese momento desafiaban el poder romano, y se le debía tratar como el Estado romano solía hacer: castigo ejemplar para obtener la sumisión total de las provincias conquistadas, eso era lo normal. Si luego ese relato se ha edulcorado un poco para presentar un Pilatos que duda de su decisión, que es advertido por su esposa, es un medio literario de evidenciar la importancia del personaje al que está juzgando, y de echarle la culpa de todo a los judíos (cuando los evangelios se escriben ya se ha producido la diáspora del pueblo judío por Tito y no conviene defender a los enemigos públicos).

      Un saludo

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    2. Me alegra que una vez más coincidamos en apreciaciones de carácter histórico.
      Con respecto a la imagen de Jesucristo que aparece en el cuadro de Ossawa Tanner (c.1900) que acompaña a su interesante artículo, nos recuerda la de la magnífica tela de IVAN N.KRANSKOY "Cristo en el desierto" (c.1872), expuesto actualmente en la Galeria Estatal de Tretiakov (Moscú), donde una majestuosa tristeza del Hombre que sabe va a morir, arrancó de León Tolstoy la siguiente exclamación: "...es el mejor retrato de Cristo de cuantos he contemplado!"
      En ambas obras nos subyuga la impotencia que transmite Cristo, sabedor de su inminente sacrificio -horas después escucharía la sentencia del gobernador romano-.

      De estos hechos nacería, con la intervención de Pablo y el resto de discípulos del Maestro, una nueva religión que revolucionó al mundo, e hizo que la figura de Pilatos tomara el protagonismo que de otra forma jamás habría adquirido.

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