domingo, 21 de mayo de 2017

BEATVS ILLE


El Épodo II de Horacio es uno de los poemas más famosos, más citados, más traducidos, aunque no estoy seguro de si más leídos de su autor. El poema consiste en un prolongado elogio de la vida en el campo, de la vida rural, tal como la entendían entonces y aproximadamente tal como la seguimos entendiendo hoy en día. Sobre este poema han disertado, analizado, perorado y destripado generaciones de gramáticos, críticos literarios, escritores y filólogos, con diversa fortuna, hasta llegar al punto de liofilización, es decir, lo han secado, vaciado y convertido en eso inofensivo y muerto que se da en llamar "Tópico literario": el BEATVS ILLE. Es una cómoda etiqueta que contiene lo que venimos a buscar en ella, una descripción tranquilizadora.

No quiero seguir por ahí, otros lo han hecho ya mejor que yo, sólo quiero sugerir algunas preguntas a la hora de leer este poema que quizás, sólo quizás, puedan contribuir a una lectura más interesante, o no. Probemos en todo caso. La primera sugerencia que se me ocurre es que ningún escritor que haya crecido y vivido en un entorno rural ha hecho la "alabanza de aldea" con ese grado de idealización. Pienso, por ejemplo, en la comparación entre el "Niño yuntero" de Miguel Hernández, un poeta que, bueyes no sé, pero cabras sí que cuidó y conoció en persona los quehaceres del labriego. En su poema el trabajo del campo es sudor, fatiga, injusticia y un mundo sin horizontes del que quiere liberar a esos niños yunteros. No es un mundo ni mucho menos idílico. Primera pista: la poesía de "alabanza de aldea" siempre la escriben los de ciudad.



Labrador con su buey ante un templo rural. Relieve romano, s. I A. D. Glyptothek, München.


Segunda pista: el género bucólico y la poesía de alabanza de lo rural ya era un género, y un tópico, literario antes de que Horacio naciese. Este tipo de poesía nace entre los poetas alejandrinos que se caracterizan por: 1 ser ratones ciudad y 2 ser ratones más en concreto de biblioteca. En esta fábula es el ratón de ciudad el que hace la visita a su primo del campo para envidiar sus rústicos alimentos, su rústica simplicidad. La cuestión es que Horacio se las tiene en este poema con un tópico que ya era viejo antes de llegar a sus manos ¿Cómo darle nueva vida? ¿Cómo darle autenticidad?

La Ambigüedad es el recurso clave de Horacio en este poema. Lo que hace que, en lugar de una cansina e insincera enumeración de los goces del campo, este épodo II sea una obra maestra es su exquisita y delicada ambigüedad. Toda la extensión del poema consiste en una bella y convincente alabanza de la vida campestre, sencilla y libre de preocupaciones, descrita en ocasiones con acentos conmovedores, salvo en los cuatro últimos versos, donde descubrimos que el que pronunciaba la alabanza es nada menos que un usurero (hoy diríamos un financiero), es decir, un urbanita de la cabeza a los pies. Ése es el chiste que concluye el poema, un tipo de ironía muy horaciana, Horacio se sonríe en nuestras propias narices mediante este súbito contraste. 



Casa del anfiteatro, Mérida. mosaico romano con escenas de vendimia. s. I A. D.



Ahora bien ¿Qué significa esto? ¿Desautorizan esos versos todo lo que terminaba de alabar, es una burla de los urbanitas que añoran la vida campestre? No lo creo, creo que la cosa es un poco más complicada. Si uno se fija en toda la primera parte, cuesta dudar de la sinceridad de su alabanza, yo estoy más inclinado a considerarla verdadera, es conocido que Horacio vivió muchos años relativamente retirado en su finca Sabina, algo que no hubiese podido hacer alguien que no gustara del campo, al mismo tiempo, su ideología epicúrea firmemente asumida de contentarse con poco, de llevar una vida apartada de ambiciones y lujos, cuadra bien con la imagen de la vida campestre que, según nos es descrita, parece consistir casi en un estilo de vida "epicúreo". 

Yo apuntaría más bien como explicación del brusco contraste final y su ironía al sentido del humor que utilizan a menudo las personas pudorosas en mostrar demasiado abiertamente sus sentimientos como un modo de resguardarse tras la ironía, de quitar hierro. Creo que no voy desencaminado si afirmo que Horacio quiere púdicamente encubrir con un velo de ironía lo que, de otro modo, serían unas afirmaciones ya un poco manidas, ya un poco tópicas, pero que para él sin embargo tienen un valor emocional importante, y que desea proteger de la mirada de los curiosos impertinentes (odi profanum vulgus et arceo). Este gesto, que me parece conmovedor, es lo que convierte, a mi modo de ver, este poema en uno de los grandes y más hermosos de la literatura occidental.




Escena dionisíaca. Mosaico (detalle) de la Villa romana de Noheda, s. IV A. D. Pedanía de Noheda, Villar de Domingo García, Cuenca




BEATUS ILLE. Horacio, Epodo II

'Beatus ille qui procul negotiis,
ut prisca gens mortalium,
paterna rura bubus exercet suis
solutus omni faenore
neque excitatur classico miles truci
neque horret iratum mare
forumque vitat et superba civium
potentiorum limina.
ergo aut adulta vitium propagine
altas maritat populos
aut in reducta valle mugientium
prospectat errantis greges
inutilisque falce ramos amputans
feliciores inserit
aut pressa puris mella condit amphoris
aut tondet infirmas ovis.
vel cum decorum mitibus pomis caput
Autumnus agris extulit,
ut gaudet insitiva decerpens pira
certantem et uvam purpurae,
qua muneretur te, Priape, et te, pater
Silvane, tutor finium.
libet iacere modo sub antiqua ilice,
modo in tenaci gramine:
labuntur altis interim rivis aquae,
queruntur in Silvis aves
fontesque lymphis obstrepunt manantibus,
somnos quod invitet levis.
at cum tonantis annus hibernus Iovis
imbris nivisque comparat,
aut trudit acris hinc et hinc multa cane
apros in obstantis plagas
aut amite levi rara tendit retia
turdis edacibus dolos
pavidumque leporem et advenam laqueo gruem
iucunda captat praemia.
quis non malarum quas amor curas habet
haec inter obliviscitur?
quodsi pudica mulier in partem iuvet
domum atque dulcis liberos,
Sabina qualis aut perusta Solibus
pernicis uxor Apuli,
sacrum vetustis exstruat lignis focum
lassi sub adventum viri
claudensque textis cratibus laetum pecus
distenta siccet ubera
et horna dulci vina promens dolio
dapes inemptas apparet:
non me Lucrina iuverint conchylia
magisve rhombus aut scari,
siquos Eois intonata fluctibus
hiems ad hoc vertat mare,
non Afra avis descendat in ventrem meum,
non attagen Ionicus
iucundior quam lecta de pinguissimis
oliva ramis arborum
aut herba lapathi prata amantis et gravi
malvae salubres corpori
vel agna festis caesa Terminalibus
vel haedus ereptus lupo.
has inter epulas ut iuvat pastas ovis
videre properantis domum,
videre fessos vomerem inversum boves
collo trahentis languido
positosque vernas, ditis examen domus,
circum renidentis Lares.
'haec ubi locutus faenerator Alfius,
iam iam futurus rusticus,
omnem redegit idibus pecuniam,
quaerit Kalendis ponere.

Epodo II (traducción de Fray Luis de León )

Dichoso el que de pleitos alejado,
cual los del tiempo antigo,
labra sus heredades no obligado
al logrero enemigo.
Ni l'arma en los reales le despierta,
ni tiembla en la mar brava;
huye la plaza y la soberbia puerta
de la ambición esclava.
Su gusto es o poner la vid crecida
al álamo ayuntada,
contemplar cuál pace, desparcida,
el valle su vacada.
Ya poda el ramo inútil, ya enjiere
en su vez el extraño;
castra sus colmenas o, si quiere,
tresquila su rebaño.
Pues cuando el padre Otoño muestra fuera
su cabeza galana,
¡con cuánto gozo coge la alta pera,
las uvas como grana!
Y a ti, sacro Silvano, las presenta,
que guardas el ejido;
debajo un roble antiguo ya se asienta,
ya en el prado florido.
El agua en las acequias corre, y cantan
los pájaros sin dueño;
las fuentes, al murmullo que levantan,
despiertan dulce sueño.
Y ya que el año cubre campo y cerros
con nieve y con heladas,
lanza el jabalí con muchos perros
en las redes paradas;
los golosos tordos, o con liga
con red engañosa,
la extranjera grulla en lazo obliga,
que es presa deleitosa.
Con esto, ¿quién el pecho no desprende
cuanto en amor se pasa?
¿Pues qué, si la mujer honesta atiende
los hijos y la casa?
Cual hace la sabina o calabresa,
de andar al sol tostada,
y ya que viene el amo enciende apriesa
la leña no mojada.
Y hataja entre los zarzos los ganados,
y los ordeña luego;
y pone mil manjares no comprados,
y el vino como fuego.
Ni me serán los rombos más sabrosos,
ni las ostras, ni el mero,
si algunos con levantes furïosos
nos da el invierno fiero.
Ni el pavo caerá por mi garganta,
ni el francolín greciano,
más dulce que la oliva que quebranta
la labradora mano.
La malva o la romaza enamorada
del vicïoso prado;
la oveja en el disanto degollada,
el cordero quitado
al lobo; y mientras como, ver corriendo
cuál las ovejas vienen;
ver del arar los bueyes, que volviendo
apenas se sostienen;
ver de esclavillos el hogar cercado,
enjambre de riqueza.
Ansí, dispuesto un cambio, y el arado
loaba la pobreza.
Ayer puso a sus ditas todas cobro;
mas hoy ya torna al logro.



Paisaje bucólico, fresco, II estilo pompeyano. s. I A. C. Villa di Boscotrecase, Pompeya.






2 comentarios:

  1. La belleza de los versos es indudable pero, "barriendo para casa", prefiero la recreación que de ellos hace, adoptando la lira, nuestro conquense fraile, antes de ser encarcelado, en su celebérrima "Oda a la vida retirada" manifestando su sufrimiento vital, del que solo podrá liberarse accediendo al cielo. Su carácter enérgico le reportó muchos enemigos - contiendas universitarias, y en su propia Orden - impulsándole al ardiente deseo del apartamiento del mundo, como manera de aproximarse a la vida celestial.
    El relieve romano del labrador con su buey, el mosaico con escenas de la vendimia y el fresco pompeyano deben de ser auténticas joyas que, muy acertadamente, ilustran tu didáctica explicación.

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    1. Fray Luis de León, además de un grandísimo poeta, o justamente por eso, ha sido uno de los que ha legado a la lengua castellana de algunas de las más bellas traducciones tanto de Virgilio como de Horacio. Bien es verdad que cuando uno traduce es esclavo del autor original y que la traducción siempre es una labor muy insatisfactoria, pues lo que en la lengua original parece feliz y cabalmente expresado, al traducirlo siempre parece desmañado o empequeñecido, o traicionado. A mí, si hablamos de Fray Luis, también me gusta más su oda a la vida retirada que esta traducción, pero también me gusta más Horacio que Fray Luis, con todos los respetos para éste, lo que pasa es que el latín de Horacio no es transparente y sus recursos tampoco, no es un autor fácil de leer, la verdad.

      El relieve romano es una de esas imágenes que debía tener en algún libro escolar o algo semejante, el caso es que es una imagen que me acompaña desde siempre, por eso te puedes figurar la ilusión que me hizo poder verlo en el original en la Glyptothek de Munich. El primer mosaico recuerdo haberlo visto en Mérida y el segundo, el de Noheda, estoy deseando que pronto sea visitable; pertenece a un mosaico enorme de época teodosiana que se encontró muy cerca de Cuenca y hasta el momento no se puede visitar por problemas burocráticos, pero es uno de los mejores de todo Occidente. Ojalá que pronto se pueda ir a disfrutar de él, una tiradita en el AVE y en hora y media estás.

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