jueves, 17 de agosto de 2017

Charlie Russell, la épica del Salvaje Oeste

La vida de Charles Marion Russell (1864 St. Louis, Missouri - 1926 Great Falls, Montana) es ya en sí misma el relato apasionante de un hombre seducido por la leyenda del Lejano Oeste, desde niño lee con devoción toda clase de relatos sobre la vida en la frontera y hace dibujos y pequeñas esculturas de manera autodidacta. En 1880, con sólo 16 años, abandona los estudios para partir a la aventura y se marcha a Montana, donde trabaja como cowboy en un rancho de ovejas. Tras una temporada en el rancho conoce a Jack Hoover, un  cazador y comerciante a quien le unirá una gran amistad. Éste le enseña a desenvolverse en la vida salvaje y a moverse por el campo, vive con él un tiempo como aprendiz en su cabaña junto al río Judith. En 1882 consigue un trabajo de pastor en un rancho en la cuenca del Judith y comienza a dibujar y pintar los paisajes y los animales. 

Siente una gran admiración y fascinación por los pueblos indígenas, como los Blackfoot, los Piegan, Cree o Blood, cuyas costumbres puede observar de cerca en su comarca. En 1888 pasa el invierno con los Blood, de la nación Blackfoot. De esta temporada nacen sus pinturas de los indios americanos que dan testimonio de esa admiración hacia los pueblos nativos. 

Unos años más tarde, en 1896, contrae matrimonio con Nancy, quien será en adelante su manager y representante. Ello permitirá a Charles dedicarse a pintar sin preocupaciones. La labor de su esposa como promotora de su obra artística estuvo enfocada con inteligencia y consiguió que el artista disfrutara en vida tanto del reconocimiento artístico como de unos ingresos saneados. El matrimonio vivirá la mayor parte de su vida en Great Falls, Montana, donde Charles tenía su estudio, aunque hace visitas a Nueva York a partir de 1903. Allí obtiene el reconocimiento de la crítica y los colegas de profesión y por fin tiene contacto con otros artistas, lo que le hace crecer como artista, ya que hasta entonces había sido siempre un autodidacta que aprendía sólo de sus propios errores. Charles Russell pintará mucho, muchísimo, el catálogo de su obra alcanza las 4000 obras, entre óleos, acuarelas y dibujos.

La pintura de Charles M. Russell supo aprovechar el momento en que la leyenda del salvaje oeste estaba en su apogeo, conquistando a todo el país en forma de relatos, artículos, novelas, ilustraciones (más tarde llegaría también el cine). Sus cuadros están repartidos por todas las colecciones públicas y privadas de Estados Unidos, gozando aún hoy de enorme aprecio y reconocimiento en toda la nación. Russell representa mejor que ningún otro la fascinación por la vida en la frontera, por las grandes praderas, los cowboys, los pueblos indígenas, el ideal de libertad, de cielos abiertos, la épica del Salvaje Oeste. Este artista ha fijado la iconografía con la que hasta nuestros días seguimos contemplando el viejo Oeste americano; el cine, cuando llegue, no hará más que beber en su obra para inspirarse y de ese modo la proyección de su estética se ha multiplicado hasta el infinito. Si hoy imaginamos el viejo Oeste americano, lo hacemos a través de la mirada de Charlie Russell, ésa es su gran aportación.

Pero, más allá de estas consideraciones, las pinturas de Charlie Russell poseen, desde mi punto de vista, un enorme atractivo, transmiten pasión, narran historias con enorme animación y vida, al tiempo que con una certera intuición gráfica, para ser un artista que hasta su madurez fue totalmente autodidacta, desarrolló una técnica en extremo eficaz, es tan buen narrador, como un colorista sorprendente y un enamorado del paisaje y de las gentes. Me gustaría que esta entrada consiguiera transmitir y compartir toda la admiración que siento por este gran artista americano ¡Gracias, Charlie Russell!




Charles M. Russell.  Wagon Boss, 1909.




 Charles M. Russell. When Shadows Hint Death, 1915.




 Charles M. Russell. Meats not Meat, 1925.




 Charles M. Russell. Wilde Horse Hunters N. 2, 1913.




 Charles M. Russell. Smoke of a 45, 1908.




Charles M. Russell. Guns Speak Death, 1906.




Charles M. Russell. Laugh Kills Lonesome Russell, 1921?




Charles M. Russell. Where Tracks Spell War or Meat, 1912.




Charles M. Russell. Fording the Horse Herd, 1900.




 Charles M. Russell. A Cree Indian, fecha desconocida.




 Charles M. Russell. Preparing the Attack, 1901.




 Charles M. Russell. The Buffalo Hunt, 1895.




 Charles M. Russell. Indian Hunters return, 1900.




Charles M. Russell. Bringing Home the Spoils, 1909.




 Charles M. Russell. Expedition Member York Fascinates the Mandan Indians, 1908.




Charles M. Russell. Sun Worship in Montana, 1907.




Charles M. Russell. Indian Camp at Lake McDonald, 1908.




 Charles M. Russell. Lost in a Snowstorm, 1888.




 Charles M. Russell. In the Wake of the Buffalo Hunters, 1911.




 Charles M. Russell. In the Enemy´s Country, c. 1921.




 Charles M. Russell. Lewis and Clark Meeting Indians at Ross' Hole, 1912




Charles M. Russell. When the Land Belonged to God, 1914.




2 comentarios:

  1. Auténticos "cuadros de costumbres" de una raza bastante desconocida para mí. El pintor ha sabido transmitir el cariño que siente hacia ella valiéndose de tonalidades celestes que dotan de una cándida atmósfera hasta a las escenas más dinámicas. También me ha llamado la atención el "feminismo" que respiran las escenas protagonizadas por la mujer india, siempre erguida, orgullosa de su raza.

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    1. Recuerdo de pequeño estar "haciendo el indio" literalmente casi siempre, era a lo que más me gustaba jugar, imaginarme ser un indio americano y luchar contra los vaqueros. Los cuadros de Charlie Russell me devuelven a esa ensoñación infantil acerca de las grandes praderas, los pueblos sioux, apache, navajo, pies negros etc. Además de este valor, si quieres sentimental, lo que más me admira es la gran calidad y efectividad adquirida por un pintor autodidacta que tuvo que apañárselas solo en su evolución artística.

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